La suspensión de la incredulidad —en inglés «suspension of disbelief»— es la decisión de alguien de dejar a un lado el sentido crítico mientras ve una obra de ficción. Si, por ejemplo, estamos viendo una película sobre hombres lobo, el disfrute de la misma no pasa porque creamos que dichas criaturas existen, sino que aceptamos las reglas que establece el film. De esta manera, nos introducimos por completo en el mundo que presenta la obra, ya sea una película, una novela, una obra de teatro, o un videojuego.

Una de las consecuencias de esto es que muchas cosas que aparecen en las películas las damos por válidas, y terminan modificando nuestro sentido de lo que es real. Así, terminamos pensando que algunos clichés que aparecen en muchas películas son ciertos, a pesar de que son solamente cosas que quedan bien en pantalla y que ayudan a avanzar la historia, pero no tienen ninguna base. Aquí tienes 12 ejemplos claros de ello:
1. ¡Comprendido!

2. De toda la vida…

3. Bueno saberlo.

4. Es cierto.

5. Importante.

6. ¡Ah, ya decía yo…!

7. Emosido engañado.

8. Verdad.

9. Tiene todo el sentido.

10. Qué decepción.

11. ¡Entendido!

12. Nueve de cada 10 dentistas recomiendan no intentarlo.

¿Conoces algún mito cinematográfico que no sea cierto? Cuéntanoslo en los comentarios.