Dicen que la movilidad social ascendente que existía en los años 1940 ha disminuido actualmente. Esto significa que tanto el privilegio como la pobreza tienen más probabilidades de persistir a lo largo de las sucesivas generaciones. La pobreza se convierte así en una trampa: los niños nacidos en familias desfavorecidas no disfrutan de una verdadera igualdad de oportunidades, y sus posibilidades de alcanzar un nivel de vida decente en la edad adulta disminuyen por el mero hecho de que sus padres sean pobres.
Quienes tienen la suerte de haber nacido en un entorno más privilegiado, a menudo dar por sentado su estilo de vida. Por ese motivo, cuando se relacionan con personas para las que no vivir con un presupuesto ajustado es un lujo les resulta sorprendente.
En Reddit hicieron una pregunta dirigida a las personas con dinero que se casaron con alguien significativamente más pobre. ¿Qué es lo que más les sorprendió sobre el estilo de vida anterior de sus parejas? Las respuestas son de lo más interesantes.
1.
Me adoptaron a los 7 años. Vivía en la pobreza extrema y, de repente, me fui a vivir con un médico que podía permitirse comprar regalos para cumpleaños y Navidad. No sabía que eso podía ocurrir. Tampoco sabía que podías ir a la tienda a comprar comida. Pensé que tenías que ir a la iglesia y rezar un poco para que después te dieran una bolsa de comida. Fuente.

2.
Lo que más me llamó la atención fue la inseguridad alimentaria. Cuando nos acabábamos de casar, mi esposa se inquietaba visiblemente cuando se estaba acabando la comida en la casa. No es que tuviera un apetito fuera de lo común, simplemente le preocupaba que se terminara, y era porque cuando era más joven hubo épocas en las que pasó hambre.
Además, odia ir de acampada. Su respuesta es siempre la misma: yo acampo porque me parece divertido, ella acampaba porque su familia no se podía permitir hoteles. Fuente.
3.
Mi esposa y su madre vivían con su abuelo para no quedarse sin hogar, porque su abuelo era dueño de su casa. Ella tuvo que pagar la universidad comunitaria con una tarjeta de crédito, acumulando deuda. Cuando estábamos saliendo, saldé la deuda de sus tarjetas, y ella lloró porque le pareció muy generoso —eran solamente unos 1.300 dólares—. Compré un condominio, y después de casarnos compramos una casa. Nunca me consideré realmente rico hasta que comencé a salir con ella y supe que poder ir a Wendy’s era un privilegio. Fuente.
4.
Mi esposa nació y se crió en la Unión Soviética. Todavía se vuelve loca por la fruta fresca como si fuera el lujo más extravagante. Fuente.

5.
Para la comunidad en la que creció mi marido, un seguro era algo que solo tenían los ricos. No un seguro médico, sino un seguro de coche. Prescindir de él era una forma de vida para la mayoría de las personas que le rodeaban. Fuente.
6.
Los sandwiches. Cuando le hacía un sándwich. a mi marido, solo le ponía una fina rebanada de embutido. No se podía creer que así eran los sándwiches cuando era pequeña. Fuente.
7.
Mi esposa no creció en la pobreza, pero pasaron malos momentos, y a veces merendaba una cucharada de mantequilla de cacahuete. Yo, en cambio, nunca había comido mantequilla de cacahuete si no era con algo más, por ejemplo en un sandwich. Pequeños detalles como ese. Fuente.
8.
No tengo mucho dinero, pero mi padrastro sí.
A mi me crió una madre soltera que se gastaba todo el dinero y siempre tenía facturas atrasadas. Simplemente no sabía administrar su dinero correctamente.
Cuando tenía 50 años, conoció y se casó con un multimillonario. Estamos en una zona de Estados Unidos que no es particularmente cara, además. Ellos decidieron vivir con unos $10.000 mensuales de presupuesto. La casa es de su propiedad.
Sin embargo, una vez que mi madre pudo saldar todas sus deudas, no se gasta un centavo. A él, en cambio, le encanta gastar. De hecho, me ha pedido que lleve a mi madre de comprar para que tenga ropa y accesorios. Ella no lo hará. Gastaba más cuando era madre soltera y no tenía nada.
No tiene sentido para mí. Al menos cómprate ropa nueva. Ella está empeñada en no usar ni un centavo de su dinero. Apenas tienen comida. Si tienen algo es porque él se lo compra.
Es una enfermera retirada que recibe jubilación y seguridad social, pero no gasta nada. Vive con menos cosas ahora que en cualquier otro momento de su vida. Fuente.

9.
Mi pareja y yo somos pobres, pero diferentes tipos de pobres. Ella nunca ha estado sin hogar, o no ha tenido suficiente para comer, mientras que yo sí.
Ella es extremadamente frugal y odia comprar cualquier cosa que no necesitemos. En cambio, yo siento una necesidad desesperada de abastecerme en cuanto tenemos dinero extra, y es una lucha para mí no llenar nuestra casa con productos enlatados y secos por si acaso el próximo mes no tenemos suficiente dinero.
No tiene sentido, pero mi instinto es acumular comida porque nunca hubo suficiente cuando era niño. Fuente.
10.
No soy rica en absoluto, pero mi esposo vino de un pueblo mexicano muy pobre. Me dijo que solía ducharse fuera, porque en la casa no había tuberías de ningún tipo, y usaba hojas como papel higiénico.
Ha estado viviendo en los Estados Unidos durante 12 años, pero cuando nos conocimos era muy interesante ver la vida a través de sus ojos infantiles. Ir al cine era un gran acontecimiento para él. Calentar la comida en un microondas le parecía un concepto extraño. Y alojarse en hoteles de lujo cuando nos fuimos de vacaciones para él fue INCREÍBLE. De vez en cuando, todavía le veo sorprendido por ciertas cosas, y me recuerda hasta qué punto doy por sentada mi vida de clase media. Fuente.
11.
Mi pareja decía cosas como: «Hoy he ganado lo suficiente como para pagar el alquiler», y me di cuenta de que es un logro increíble para alguien que no tiene ingresos fijos. Fuente.
12.
Mi esposo se crió en una familia en la que no pasaban penurias, pero tenían un presupuesto estricto. Eran seis hermanos. Mi familia no tenía presupuesto.
Un día estábamos en el supermercado y él se empeñó en recorrer ambos lados de todos los pasillos. Finalmente le dejé atrás, porque estaba tardando mucho. Cuando le pregunté por qué lo hacía, me dijo: «Cuando era niño, solo podíamos gastar $100 a la semana en comida para todos nosotros. Siempre terminaba devolviendo cosas que quería porque no podíamos pagarlo. Ahora puedo pagar lo que quiera, así que me gusta mirar todo lo que podría tener «.
Tardó 10 años en confesarme esto. Me sentí una persona terrible. Fuente.

13.
Cuando la familia de un amigo tenían invitados a cenar, tenían una señal durante la oración para que los niños supieran que no tenían suficiente comida para todos, y que debían servirse porciones más pequeñas para que los invitados pudieran tener una porción normal.
Siempre fueron generosos con sus amigos y no dejaron que la falta de dinero les avergonzara. Fuente.
14.
Un incidente gracioso, en el que yo era la persona pobre de la pareja. Mi esposo, que en ese momento todavía era mi novio, me llevó a un restaurante muy cuqui. El camarero me preguntó si quería pimienta en mi ensalada César. Le dije que sí y la añadió. El tema es que yo no sabía que tenías que decir «suficiente». Mi esposo se terminó dando cuenta, pero no dijo nada para ver cómo se desarrollaba la situación.
Eventualmente me avisó. Yo pensaba que es que la ensalada se César se hacía de esta manera, ya que era la primera vez que comía una ensalada que no era solo un poco de lechuga iceberg y aliño. Afortunadamente, estaba buena, a pesar de estar fuerte de pimienta. Fuente.
15.
No soy rico, pero tengo una pareja que fue criada por una madre adolescente y tuvo una infancia muy pobre. A veces me apetecen arroz y verduras para cenar, y ella se niega. Dice que no volverá jamás a comer eso. Fuente.

Y tú, ¿tienes alguna anécdota similar que quieras compartir con nosotros?