Una de las coincidencias más famosas se le atribuye al famoso actor galés Anthony Hopkins. Hace años, Hopkins tenía que prepararse su papel en la adaptación cinematográfica de la novela La chica de Petrovka, del escritor George Feifer. Como no había leído el libro, tomó el metro para comprarlo en alguna tienda de Londres, con la mala fortuna de que el libro estaba agotado en todas las librerías de Charing Cross que visitó.

Hopkins decidió regresar a su casa, volviendo a tomar el metro en la estación de Leicester Square. Pero resultó que, al ir a sentarse, se encontró con que alguien había dejado abandonado un libro sobre su asiento. Se trataba de un ejemplar viejo y plagado de anotaciones… de La chica de Petrovka. El actor se quedó sin habla… pero no termina aquí la historia.
Dos años más tarde, durante el propio rodaje de la película, Hopkins conoció a Feifer, el autor de la novela. Mientras charlaban, el escritor le contó que dos años antes le había prestado a un amigo um ejemplar que estaba lleno de anotaciones, pero éste lo había extraviado en el metro. Los ojos del actor se abrieron de par en par: cuando le mostró el libro que se había encontrado, resultó que, efectivamente, se trataba del mismo ejemplar que había perdido Feifer.
A todos nos ha sucedido: pensamos intensamente en una persona a quien hace tiempo que no vemos, y de pronto nos la encontramos. O empezamos a ver una y otra vez un mismo número. Este fenómeno psicológico, llamado «sincronicidad», es realmente fascinante. Y da pie a coincidencias sorprendentes, de esas que parecen que solo podrían suceder en las películas.
Atento a estas historias completamente reales que compartieron internautas en las redes sociales. Situaciones que parecían imposibles, pero que, sin embargo, ocurrieron. ¡Esperamos que disfrutes de estas historias increíbles!
1.
Llamaron a la puerta mientras estaba haciendo una tortilla, así que abrí la puerta mientras sostenía un huevo en la mano. Resultó ser mi nueva vecina preguntando si podía pedir prestado un huevo. La mirada de confusión en su rostro cuando saqué uno en el acto fue sólo comparable a la mía propia. Cogió el huevo y se fue sin decir una palabra. Fue muy raro. Fuente.

2.
Conduje hasta el parque para hacer running, usando mi teléfono móvil como GPS. Cuando terminé, dejé mi teléfono en la parte superior de mi coche y pasé unos minutos estirándome. Luego subí a mi coche y conduje hasta casa.
De camino a casa, conduciendo a unos 50 km/h con la ventana bajada, al coger una curva el teléfono se deslizó del techo del coche, chocó contra mi ventana abierta, rebotó en mi brazo y aterrizó en mi regazo.
Nunca se lo conté a nadie porque pensé que no me creerían. Fuente.
3.
En 2007 leí «The 4 Hour Work Week» de Tim Ferris. El libro me inspiró a dejar mi trabajo y mudarme a Uruguay.
De camino a Uruguay, estaba haciendo cola para sellar mi pasaporte. El tipo que tenía justo delante de mí en la cola era el propio Tim Ferris, que se dirigía a Uruguay por primera vez.
Me presenté y le dije que su libro inspiró mi cambio de vida. Tuvimos una agradable conversación de 3 minutos mientras estábamos en la cola. Un tío genial. Fuente.
4. «Encontré a mi doppelgänger en esta pintura en una exhibición de arte local. La obra se titula «Cuando crezca», lo cual es divertido porque cuando era niña quería ser… ¡astronauta!»

5.
Mientras estaba de luna de miel me encontré con mi mejor amigo del instituto…
… en Venecia, Italia…
… Ne lo había visto en 14 años. Vive en Australia. Yo vivo en Inglaterra… Fuente.
6.
Después de haber tenido dos hijos, supe exactamente cuándo nacería mi tercer hijo. Y no me equivoqué: todos tenían la misma fecha de nacimiento. Fuente.
7.
En un antiguo trabajo tenía que llevar un montón de llaves. A diario, al final de mi turno, tenía que colgarlas en un gancho. Yo las tiraba desde lejos intentando que cayeran directamente en el gancho, pero siempre fallaba y caían al suelo. Las recogía, las colgaba y me sentaba a hacer mi papeleo antes de irme.
Un día, al final de mi turno, llegué un poco más tarde de lo habitual y los supervisores estaban en la habitación. Nuevamente tiré mis llaves, pero esta vez se quedaron colgadas.
Todos se quedaron atónitos, y mi supervisor directo dijo: «Apuesto a que no te volverá a salir nunca más».
Así que cogí otra vez las llaves, me fui hasta la puerta, y las tiré de nuevo. Y de nuevo aterrizaron en el gancho.
En los dos años que trabajé allí, esas fueron las únicas dos veces que lo conseguí. Fuente.
8.
Una vez me caí de la bicicleta y de camino hacia el suelo me picó una abeja me picó. Fuente.
9. «Encontré este ticket dentro de mi bolso esta noche. ¡La fecha es la misma que la del día que lo encontré, pero de hace 10 años!»

10.
Estaba enseñando inglés como segundo idioma en Corea, y una noche salimos a un bar local que tenía una noche de micrófono abierto mensual, en el que nos reuníamos muchos extranjeros. Me puse a charlar con un chico blanco en el bar y le pregunté de dónde era. Dijo: «Ottawa».
Le dije: «No me lo puedo creer, ¡yo he vivido en Ottawa! ¿En qué zona vivías?»
Él respondió: «Sandy Hill».
Una vez más dije: «¡No puede ser! Jaja, en una ocasión me robaron un coche que fue encontrado allí».
Su rostro se puso serio: «… ¿Era un Honda Civic del 88 al 91?»
«… Sí…»
«Sí, creo que fui yo. Um, déjame invitarte a las bebidas esta noche…»
Es decir, que mientras viajaba por Corea, conocí al tipo que había robado mi coche 4 años antes en Ottawa. Fuente.
11.
No tengo un nombre muy común. Un día, mientras leía el periódico local, vi un anuncio de matrimonio. Se casaban una persona con el mismo apellido que mi nombre, y una persona con el mismo apellido que mi apellido. Por lo tanto, su anuncio de matrimonio formaba mi nombre completo. En el anuncio, su boda estaba programada para mi cumpleaños. Fuente.
12.
El número de cuenta bancaria de mi amigo es el mismo que el de su pasaporte. Fuente.

13.
Falleció un tipo con exactamente el mismo nombre y la misma fecha de nacimiento que yo. Estaba trabajando en el bufete de abogados en el que se llevó a cabo la lectura de su testamento. Se asustaron y me pidieron que confirmara un montón de detalles para asegurarme de que no había fallecido. Fuente.
14.
Encontré una naranja en la calle mientras caminaba hacia la escuela, la cogí y la arrojé. Aterrizó al lado de la rueda trasera de un coche. Más tarde, cuando estaba volviendo a casa, el auto arrancó y cuando pasó por encima de la naranja, me salpicó por todo el cuerpo. Fuente.
15.
Estaba de vacaciones en una ciudad turística. Estaba sentada en un café, cuando me di cuenta de que una mujer que me miraba fijamente. Se acercó y me preguntó si nos habíamos conocido en algún lugar antes. Yo también tenía la misma pregunta. Le enumeré las ciudades en las que había estado, pero ninguna coincidía. Cuando volví a casa, descubrí que era mi abuela paterna, con quien nunca había tenido contacto. Lo descubrí gracias a la foto de un amigo. Nos separaban 7.500 kilómetros. Fuente.

16.
Se rompió una de las tuberías de mi casa, y mi vecino en el piso inferior estuvo muy enfadado. Una vez que se solucionó el problema, prometí no volver a molestarle.
Han pasado 3 años. Estoy en un viaje de negocios. Se ha roto una tubería en mi habitación del hotel. En el piso de abajo, también en un viaje de negocios, estaba mi vecino.
La distancia entre la casa y el hotel es de unos 6.000 kilómetros. Fuente.
Y a ti, ¿alguna vez te ha ocurrido una casualidad digna de aparecer en esta lista? Cuéntanoslo en los comentarios.