web analytics

16 personas a las que les negaron un empleo por las razones más absurdas posibles

Para una empresa, es obvia la importancia de contratar a la persona indicada para un puesto. Estadísticamente, los empleados mejor calificados obtienen mejores resultados que los mediocres. Por ese motivo, cabe suponer que se esforzarán al máximo en las entrevistas y, en general, en todo el proceso de contratación.

Pexels

Lamentablemente, no siempre ocurre así. El problema empieza cuando, en muchas ocasiones, los responsables dan a sus entrevistadores poca capacitación. En otras palabras: les dejan solos cuando tienen que averiguar qué deben preguntarles a los candidatos. Algunos de estos encargados de las contrataciones tienden a comportarse en la entrevista como si fuese una reunión social, una manera de «conocer» al candidato, en vez de investigar sus habilidades reales y su capacidad para destacar en el puesto.

Muchos candidatos salen de este tipo de entrevista sintiendo que, aunque construyeron una buena relación, no llegaron a hablar sobre el trabajo y cómo lo abordarían. Peor aún es cuando los entrevistadores hacen preguntas «absurdas» como «si fueras un animal ¿cuál serías?», o «¿qué hay ahora en tu nevera?». Aunque puedan tener utilidad en algunos casos, no solo no tienen conexión con el trabajo sino que tienden a incomodar a los candidatos, que terminan preocupados con que haya una respuesta «correcta» que desconocen.

Pexels

Debería estar normalizado que, si alguien te hace una pregunta como con qué cereal de desayuno te identificas, puedas decir: «Es una pregunta interesante, pero, ¿por qué la haces?». Y que si el entrevistador no está hablando en absoluto sobre el trabajo en sí, o si tienes las habilidades adecuadas para el mismo, puedas decir: «¿Le gustaría que le hable de mi experiencia profesional?»

Los protagonistas de estas anécdotas fueron a entrevistas de trabajo en las que ocurrieron cosas de este tipo, y fueron rechazados por motivos de lo más diversos. Algunos de ellos,  todo hay que decirlo, completamente ilógicos. Estamos seguros de que tú también tendrás historias de entrevistas de trabajo que contar, así que estamos deseando escuchar tus comentarios.

1.

En una entrevista para una startup tecnológica, me preguntaron: «Si pudieras ser cualquier animal, ¿qué serías?»

Respondí «nutria» porque, ya sabes, es un animal divertido, activo, trabaja bien con las manos y, además, es una monada.

Se pusieron a debatir delante mía si debían contratarme o no debido a esa respuesta porque, y cito: «Solo contratamos depredadores, nunca presas». Pero no estaban seguros sobre cómo calificar una nutria, ya que ninguno de ellos había prestado la menor atención a ningún tipo de documental sobre animales o leído biología o, no sé, visitado un zoológico recientemente. Fuente.

Pexels

2.

Me cogí días de vacaciones para ir a la entrevista, pagué de mi bolsillo el billete de avión y el hotel. Lo primero que dijo el entrevistador fue: «No tengo ninguna intención de contratarte. Esto es solo una cortesía porque conocí a tu hermano». Me quedaban 8 horas más para volver a casa. Fue doloroso.

Terminaron ofreciéndome el puesto muchas semanas después, porque no conseguían encontrar a alguien para ocupar el puesto. Rechacé la oferta cortésmente y me contestaron con una encuesta redactada de forma pasiva-agresiva en la que debía explicar por qué. Fuente.

3.

Me senté con el dueño de la compañía, y lo primero que dijo fue: «No contrato gente con barba». Le dije que me parecía muy bien, me levanté y me fuí. Fuente.

4.

Me estaban entrevistando en un banco. Todo iba perfectamente a pesar de lo nervioso que estaba, y seguramente tenía muchas posibilidades de ser contratado. Pero como pregunta final me preguntaron: «¿Por qué deberíamos contratarle?» Y yo espeté: «¡Porque lo más probable es que no os robe el dinero!».

No fui contratado. Fuente.

Pexels

5.

Me han rechazado de trabajos por no tener foto en el currículum, porque «la carta de presentación es demasiado original» —cita textual—, y mi favorito: «Eres demasiado joven, no puedes saber tanto». Fuente.

6.

El detector de mentiras «demostró» que estoy relacionada con la mafia. Todavía me estoy riendo. Fuente.

7.

El entrevistador insistió en saber por qué había abandonado la escuela de posgrado. La realidad era que había abandonado la escuela de posgrado porque mi tutor falleció en un accidente automovilístico y todo el departamento quedó desorganizado, sin que nadie se preocupara por saber qué iba a pasar conmigo o con el proyecto de investigación que acababa de comenzar.

El idiota del entrevistador ni siquiera aceptó «mi tutor murió repentinamente» como explicación, y se empeñó en profundizar en los detalles escabrosos hasta que casi me puse a llorar. Incluso insinuó que «estaba enamorada» de mi tutor.

Quería irme corriendo de allí, y en mi prisa por irme al salir tiré algunas soluciones que había encima de un carrito (que no tenían por qué estar en su oficina, por cierto). Nunca me había sentido tan humillada en mi vida.

Después de eso, estaba segura de que nunca conseguiría un trabajo en el mundo de la ciencia. Fuente.

Pexels

8.

Hace mucho tiempo, unos 30 años, no me contrataron porque tenía una raza de perro inadecuada: un caniche. ¿Por qué mencioné al perro? Fuente.

9.

Cuando tenía 22 años, no me contrataron como secretaria en un banco porque era «muy frágil». ¿Frágil yo? Fui candidata a competiciones de atletismo y gimnasia artística. Obtuve una puntuación perfecta en la prueba profesional. Pero gracias por no aceptarme. Fuente.

10.

Cuando tenía 17 años me entrevistaron para un puesto de «ayudante» de informática. Ayudaría a reparar ordenadores en un taller de reparación bastante cutre.

Me preguntaron: «¿Qué es lo primero que se comprueba cuando un cliente llama y dice que su pantalla no se enciende?» Respondí: «Bueno, hay que comprobar si lo tienen enchufado».

Se rieron y dijeron: «Gracias, eso será todo». Luego me acompañaron a la puerta y me empujaron hacia afuera con suavidad. Fuente.

Pexels

11.

Entrevistador: «Veo que te graduaste en [nombre de la escuela] en 2013. ¿No conocerías por casualidad a Jane Doe?»

Yo: «¡Sí, la conozco! Iba a mi clase durante el primer año «.

Entrevistador: «La Sra. Doe fue entrevistada ayer. ¿Por qué deberíamos contratarte a ti, en vez de a ella?

Básicamente respondí: «Idealmente, deberías contratarnos a los dos». Luego expliqué por qué a mí se me daría bien el trabajo.

Ninguna de los dos consiguió el trabajo. Fuente.

12.

Solicité un trabajo en un planetario, y la entrevista se llevó a cabo en una gran cúpula.

El problema era que otra parte del personal del Planetario estaba realizando pruebas de alarma contra incendios durante la entrevista. La cúpula amplificaba tanto el sonido que resultaba ensordecedor. El personal de la entrevista actuó como si nada. Tuvimos que gritar para poder oírnos. No conseguí el trabajo. Fuente.

13.

En una entrevista me hicieron una extraña serie de preguntas:

Entrevistador (descuelga el teléfono): ¿Cuál es el número de su esposa?

Yo: Um, ella está en los Estados Unidos. Y allí ahora son las 2 a.m.. ¿Por qué querrías llamar a mi esposa?

Entrevistador: ¿Su madre también está en Estados Unidos?

Yo: Si. ¿Por qué?

Entrevistador: Bueno, supongamos que llamo a su esposa o madre. ¿Cuál dirían que es su hábito más molesto? Fuente.

Pexels

14.

Tuve la oportunidad de conseguir un trabajo en la corporación Siemens poco tiempo después de graduarme de la universidad, era un trabajo técnico con el que hubiera ganado mucho dinero. Tenía que pasar varias entrevistas y, de hecho, fui entrevistado por 3 personas diferentes. Todas las veces era un manojo de nervios, pero de alguna manera me salieron bien y mantuve intacta mi confianza en mí mismo.

Finalmente, me enviaron a su sede para la entrevista final, así que me presenté preparado, temprano, con traje y corbata, certificados y papeleo, etc. Estoy sentado en un elegante vestíbulo esperando que el entrevistador venga a buscarme, y entre otro tipo vestido para una entrevista como yo. Supuse que estaba ahí por otro trabajo, así que tuvimos una charla amistosa mientras esperábamos a que aparecieran nuestros entrevistadores. Era un tipo mayor que yo y claramente con más experiencia.

Finalmente, el entrevistador aparece y se sorprende al vernos juntos, explicando que accidentalmente programaron nuestras entrevistas para la misma hora. Así que se lleva al otro candidato, y le dice a su empleado que se reúna conmigo y que nos entrevistarán por separado. En este punto, todo se está viniendo abajo… no estoy siendo entrevistado por el hombre con el se suponía que tenía que hablar. En su lugar, estoy en la cafetería con un empleado vestido con una camiseta que me hace un puñado de preguntas rápidas en un entorno poco profesional antes de dejarme ir.

Es como si hubieran decidido a quién contratar antes de que comenzara la entrevista. Fue una gran decepción. Fuente.

15.

Postulé a un trabajo como programador Junior y, en 5 minutos, mi entrevistador me dijo: «mira, te voy a ser sincero, no hay trabajo; puedes hacer unas prácticas, sin sueldo, pero te podemos pagar el autobús». Fuente.

16.

Una vez, no me contrataron porque mi marido me llevó a la entrevista. Dijeron que era una señal de que yo no era autosuficiente. Lo interesante fue que, un año después, me contrataron en la misma empresa, a pesar de que mi marido volvió a llevarme. Resultó que el jefe del departamento de personal había cambiado durante este tiempo. Fuente.

Pexels

Y tú, ¿has tenido alguna entrevista de trabajo así de desastrosa?