La mayoría de nosotros estamos hartos de escuchar las mismas frases cuando vamos a un establecimiento. «¿Necesita una bolsa?», «¿Efectivo o tarjeta?», y cosas por el estilo. Las escuchamos casi a diario como clientes, y seguramente no podemos imaginar el hartazgo de la persona que tiene que decirlas a cada persona que llega a su caja.

Sin duda, estos trabajadores tienen que armarse de paciencia para soportar una jornada de trabajo. Y si además se convierten en el epicentro de las situaciones más inesperadas, hace falta mucho más que paciencia para mantener la cordura. Atento a estas anécdotas para las que la vida no había preparado a sus protagonistas. Vas a comprobar que las tiendas son el escenario perfecto para una tragicomedia.
1.
Me han retenido en la caja, porque activé el dispositivo antirrobo de la tienda. ¿Sabéis el motivo? Un niño pesó su mano en una báscula de autoservicio, y luego pegó la etiqueta con el código de barras a mi chaqueta. ¡Me detuvieron por robar tomates! Fuente.

2.
No fue exactamente divertido, pero una anciana me tiró una botella de perfume de vidrio enorme, porque no le permití utilizar el descuento de un cupón que decía «no aplicable para fragancias». Fuente.
3.
Cajero:
—¿Necesita el ticket?
Yo:
— Sí, por favor.
Yo, en mi cabeza: “Si sucede un asesinato en algún sitio cercano, podré demostrar que a esta hora estaba comprando cebollas en el supermercado”. Fuente.
4.
Una noche, me fijé en que un chico de unos de 14 años entraba en la tienda una y otra vez. Cada vez que venía, compraba arroz y algún otro alimento. Finalmente, le pregunté por qué, y me dijo: «No hay tiempo para explicaciones. Internet me necesita». Fuente.

5.
Una vez estaba atendiendo a un cliente, y un artículo no pasaba por el escáner. Entonces, el cliente preguntó: “Eso significa que es gratis, ¿verdad?”. Nunca antes había escuchado ese chiste… excepto unas cien veces. Fuente.
6.
Una vez, una madre pidió un café con leche para su hijo pequeño. Le advertí: «Sabes que esto tiene cafeína, ¿verdad?»
Antes de que preguntes por qué sabía que era para el niño, la razón es porque ella especificó que lo enfriara un poco porque era para su hijo. Fuente.
7.
Un tipo se me acercó y me preguntó «¿cuál es la diferencia entre el zumo de arándanos, y el zumo de arándanos orgánico?» Yo tenía 15 años y no tenía ni idea, así que después de unos segundos en silencio respondí “pues… la diferencia es de aproximadamente 8 dólares”. Le hizo tanta gracia, que ya no se interesó por saber la verdadera real a su duda. Fuente.

8.
Estaba trabajando en la caja rápida de un supermercado, cuando dos mujeres de mediana edad comenzaron a gritar e insultarse en la fila. Finalmente, una de ellas se me acercó y me dijo: «Esa mujer se atrevió a decirme que tenía más de 20 artículos en mi carrito». Fuente.
9.
Una vez, cuando trabajaba en una tienda de animales, una señora se enfadó conmigo porque no le permití usar un cupón de descuento de $10 en una compra de $5. Fuente.
10.
Un fin de semana festivo bastante ajetreado, una señora hizo cola detrás de al menos otros cinco clientes en mi caja registradora, para pagar cuatro uvas. Las traía envueltas en una servilleta. Fuente.

11.
Trabajé en Panera durante 3 años. El cliente más extraño fue un tipo (al que llamábamos Michael Jackson, porque tenía un parecido sorprendente) que nunca pedía comida. Entraba, se sentaba cerca de la chimenea durante literalmente 12 horas. Simplemente se sentaba allí y usaba nuestro wi-fi gratuito. Veía películas y escuchaba música todo el tiempo, a pesar de que afirmaba estar trabajando. No comía en todo el día. Nunca hablaba con nosotros, y cuando íbamos a cerrar no se movía hasta que alguien le decía que tenía que marcharse porque habíamos cerrado. Hizo esto cada día durante todo un año y medio. Después, nuestro responsable le dijo que tenía que irse porque no éramos un centro de Internet gratuito. Poco después dejé el trabajo, pero cuando volví unos meses después comprobé que seguía yendo. Sigue haciendo exactamente lo mismo, aunque ahora compra un refresco para que parezca que está gastando dinero en el establecimiento. El tipo más raro que existe. Fuente.
12.
Un día me tocó trabajar en el servicio para coches.Un tipo aparcó a unos cuatro metros de distancia. Tenía que salir de su coche y caminar hasta donde yo estaba para pagar y recoger su comida. Mientras esperaba la comida, en el momento más ocupado del día, empezó a presentarme a su hijo. Después de recoger su comida, se quejó de que sus papas fritas no estaban lo suficientemente crujientes. Fuente.
13.
Acabo de tener una conversación absolutamente ridícula en una caja:
—¿Se puede cambiar la salsa tártara del sándwich por teriyaki?
—No.
—¿Se puede quitar la salsa?
—Sí.
—¿Y poner una adicional?
—Sí.
—Entonces, ¿puede quitar la salsa tártara, y luego agregar la teriyaki como si fuera adicional?
Después de una pausa muy larga:
— No, no se puede. Fuente.

14.
Estaba cansado y desconcentrada, cuando un cliente me dijo: «¿Quieres mi número?». Le respondí que no, que estaba casada. Olvidé que necesitábamos el número de teléfono del cliente para el programa de fidelización. Fuente.
15.
Acabo de salir de una tienda. En la caja, una chica escaneaba mis compras. No había mucha gente. Cuando miré el ticket, vi que no me había cobrado una barra de chocolate. La conciencia comenzó a atormentarme, así que me acerqué y se lo dije en voz baja. Ella me guiñó el ojo y me respondió: “Lo sé”. Fuente.
16.
—¿Por qué no me preguntas si voy a pagar con tarjeta o en efectivo? — preguntó mi amiga en la caja.
—Puedo verlo — respondió la cajera.
—¿Puedes ver el futuro?
—Por supuesto que sí.
—¿Y qué más estás viendo ahora mismo? — se interesó mi amiga.
—Que me iré a casa a las ocho — respondió alegremente la cajera. Fuente.

Y tú, ¿alguna vez has trabajado en la caja de un establecimiento?