Hasta a la persona más escéptica del mundo le puede suceder algo completamente inexplicable. No importa que te consideres una persona absolutamente racional, porque a ti también pueden pasarte cosas que te hagan dudar de tus propios ojos. Aunque estés seguro de que hay una explicación lógica de los sucesos, hay casos completamente extraños de los que seguramente estás deseando conocer las razones.

Así son las anécdotas que compartieron nuestros protagonistas de hoy. Personas que, de pronto, vivieron sucesos que años más tarde les siguen inquietando. Pocas cosas nos gustan más que un buen misterio, y aquí tenéis 17 que le pasaron a personas como tú. ¡Esperamos que te resulten tan intrigantes como a nosotros!
1.
Tenía una amiga en el instituto con la que dejé de hablar cuando cambió de colegio. Dos años después, tuve un sueño en que visitaba su nueva escuela y me sentaba al final de su clase de matemáticas con ella. En el sueño, su maestra era alta, morena, de cabello rizado y con gafas.
Al día siguiente recibo un mensaje en Facebook de dicha amiga, algo completamente inesperado porque no habíamos hablado en meses. Me pregunta cómo estoy y le cuento mi sueño.
Ella se asusta y me dice que se sienta al final de su clase de matemáticas, y que su maestra encaja perfectamente con la descripción que le di de mi sueño. Fuente.

2.
Nuestro cachorro de 10 meses se escapó de una peluquería en la que nunca había estado, en una parte de la ciudad a la que nunca se había acercado, y a la que llegó en un taxi con vidrios polarizados en un viaje en el que estuvo durmiendo todo el tiempo. Además, mi mujer no se marchó caminando a casa proporcionándole un rastro de olor que seguir, sino que se me fue a hacer unos recados. ¿Cómo pudo llegar a casa antes que mi esposa, recorriendo 5 kilómetros de distancia en 20 minutos y atravesando calles del centro de Londres? ¿Cómo lo hizo? Fuente.
3.
Hace unos años, estaba en un bar y una chica me dijo algo que no entendí porque la música estaba muy alta. Así que respondí «sí, jaja» de manera automática, a lo que ella reaccionó con una gran sonrisa y respondió algo como «demasiado tarde».
¿Qué me preguntó ella? Fuente.
4.
Una noche, caminando por el vecindario tarde con un amigo, ocasionalmente mirábamos hacia el cielo asombrados por la cantidad de estrellas. De pronto, me fijé en una luz que se movía, más lenta que un meteoro, pero mucho más rápida que un avión. Luego, hizo 2 giros bruscos de 90°, primero a la derecha, luego a la izquierda, y después desapareció. Mi amigo y yo nos detuvimos y dijimos el uno al otro: «¿Viste eso?». Esto fue a finales de los 80 y todavía puedo visualizarlo como si fuera ayer. Fuente.

5.
Tengo tres hijos con nombres bastante poco comunes. Mi hijo mayor, Rylan, tenía 9 años en ese momento y estaba sentado en el sofá. Sonó mi teléfono móvil, lo cual fue extraño porque solo lo usaba para emergencias, en aquel momento usaba el teléfono de mi casa con más frecuencia. Respondí aunque no reconocí el número. La conversación fue algo así.
Yo: ¿Hola?
Chico adolescente: ¡Hola, mamá!
Yo: Um, ¿quién es? (Comprobando que mis tres hijos estaban presentes, pasando el rato en el sofá)
Chico adolescente: ¡Mamá! ¡¡Soy yo, Rylan!!
Yo: ¡RYLAN QUÉ MÁS! (Miro frenéticamente a mi hijo, que está muy confuso por mi conversación)
Chico adolescente: ¡Mamá, no seas bromista! (El teléfono suena como si tuviera una mano cubriendo la boquilla y se escucha a otra voz decir: «No, todavía no es el momento») Oh, lo siento, número equivocado…
Y colgó. No sé si fue una broma, o si mi hijo llamaba desde el futuro, nunca lo sabré. Sé que tuve que agarrarme a la pared para no desmayarme. Intenté devolver la llamada unos 2 minutos más tarde, pero el número estaba desconectado. Super extraño. Fuente.
6.
Cuando tenía 7 u 8 años, a veces de manera aleatoria lo veía todo de color marrón. Por lo general, me pasaba solo en un ojo, pero no siempre el mismo, muy pocas veces en ambos al mismo tiempo. Fui a varios médicos y me hicieron algunas pruebas, pero no llegaron a ninguna conclusión. A medida que fui creciendo, se distanciaron las ocurrencias, y en estos momentos no me ha pasado en casi 10 años.
A veces todavía me molesta no tener una explicación. Fuente.
7.
Hace unos años recibí una multa, y cuando fui a pagarla (eran $350) me dijeron que ya estaba pagada. Pregunté a todas las personas que conozco, pero nadie afirmó haberlo hecho. No creo que consiga averiguar quién fue. Fuente.
8.
La casa de mi infancia en Utah estaba justo detrás de una granja donde tenían los típicos animales: caballos, gallinas, cabras, etc.
Un día, de la nada apareció un pavo real que convirtió la granja y nuestro jardín en su hogar. Estuvo llorando durante semanas, hasta que apareció una pava. Tuvieron bebés, y los bebés tuvieron bebés, y de pronto había montones de pavos reales por todas partes. Se convirtieron en parte de mi vida diaria. Mis quehaceres eran alimentar a los pavos reales con comida para gatos y limpiar su caca de la terraza todos los días. Ocurrió durante 8 años.
Entonces, tan repentinamente como aparecieron Peter (el pavo real) y Petra (la pava), todos desaparecieron. Nadie en el vecindario supo de dónde vinieron, ni a dónde se marcharon. Fuente.

9.
Mi madre murió hace una docena de años. En la funeraria recibimos un hermoso ramo de flores con una tarjeta de la banda Red Hot Chili Peppers que decía «Nos entristece enterarnos del fallecimiento de Renate». Somos una familia humilde del sur de Indiana. No hay ninguna posibilidad de que alguna vez haya tenido contacto con la banda. ¿Es algo que hacen al azar? Sin embargo, si la hubieran conocido la hubieran amado. Era la persona más cálida que podrías conocer. Fuente.
10.
En 2015 estaba trabajando en casa como a las 9 am. Estaba sentada en el escritorio de la sala de estar, haciendo mi trabajo en el ordenador. Desde el escritorio podía ver directamente la habitación de mi compañero de piso, pero, como estaba dormido, la puerta estaba cerrada. La puerta estaba ligeramente levantada del suelo para que pudieras ver si había alguien detrás de ella (o, mejor dicho, sus pies). De repente, la puerta empezó a temblar y a traquetear como si alguien estuviera tratando de demolerla. Pero no había nadie detrás. Yo simplemente miraba con la boca abierta, y tras unos terroríficos minutos mi compañero de piso abrió la puerta y me dijo: «¿Qué estás haciendo?».
Así que le dijo: «No fui yo, estoy sentada aquí», y a día de hoy ninguno de los dos sabemos cuál fue la causa. Fuente.
11.
Se me calló un destornillador en mi habitación, lo escuché golpear el suelo, y luego desapareció. Nunca lo volví a ver. Ni siquiera estaba de pie, estaba arrodillado, por lo que solo cayó unos centímetros.
No era un destornillador enorme, pero no hay huecos en mi habitación por los que pueda haberse colado un destornillador de la mitad del tamaño. Fuente.
12.
Me estaba quedando dormida hace unos días cuando escuché una puerta cerrarse y alguien corriendo ruidosamente. Vivo sola. Revisé todas las puertas y todas estaban cerradas. No lo entiendo. Fuente.

13.
Una vez un coche me siguió a casa desde el trabajo a altas horas de la noche. No sabía dónde estaba la estación de policía, así que me detuve en una calle oscura cerca de mi vecindario para asegurarme de que realmente me estaba siguiendo, y efectivamente se detuvo detrás de mí. Salí y agarré el hacha de emergencia del camión sin siquiera apagar el motor y comencé a caminar hacia él, y el auto aceleró y se marchó.
Estaba cansado y era una estupidez hacer eso, pero nunca sabré quién fue o por qué. Fuente.
14.
Crecí en una pequeña ciudad en la frontera entre Kentucky y Tennessee. Uno de mis amigos tenía un Schnauzer. Su familia fue a acampar en las Grandes Montañas Humeantes, cerca de Gatlinburg, y se llevaron al perro.
El día que se iban, el perro desapareció. Se quedaron una semana más para buscarlo, pero no pudieron encontrarlo. Con el corazón roto, regresaron a casa.
Varios meses después, el perro apareció en casa. Estaba muy delgado, pero por lo demás perfectamente sano. Motivado por esta experiencia, mi amigo se hizo veterinario. Fuente.
15.
Viajando por los Estados Unidos, llegué a Austin, y allí conocí a una chica africana llamada Wendy. Pasé un poco de tiempo con ella, fue agradable pero no sucedió nada especial entre nosotros. Ella se marchó, y un par de días después decidí seguir viajando. Cogí el tren a Denver, donde terminé quedándome atascado durante uno o dos días. Perdí un vuelo y terminé yendo a Chicago. Nada más salir del tren, me encuentro con Wendy, que caminaba por ahí justo en ese instante. Fuente.
16.
Mi prometido y yo regresamos a nuestro apartamento después de estar fuera todo el día. Entramos, dejamos las bolsas, etc, y al entrar en la cocina había una foto de una chica sobre la encimera. Parecía un retrato para un anuario, con el nombre «Brandy» escrito en la parte posterior. Mi prometido y yo no conocíamos a nadie llamado Brandy. Recuerdo haber abierto la puerta, así que sé que estaba cerrada y ninguna otra cosa parecía fuera de lugar. Solo esa foto tamaño billetera. Naturalmente, enmarcamos la foto y ahora Brandy es un miembro no oficial de nuestra familia.
Brandy, si estás ahí fuera, te queremos. Ven a visitarnos. Fuente.

17.
Viajaba por Italia cuando dos chicas estadounidenses se me acercaron y empezaron a hablar con entusiasmo sobre cómo no se podían creer que se hubieran encontrado conmigo en Roma y querían saber cómo había ido mi viaje. Pero yo no tenía idea de quiénes eran ellas. Y si estás pensando «era una broma, hermano», ellas sabían cosas específicas sobre mi vida y mis viajes que solo podía saber alguien que me conociera. Todavía no tengo idea de quiénes eran. Fuente.
Y a ti, ¿alguna vez te ha pasado algo inexplicable?