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17 personas tan mezquinas que parece que tomaron cursos de maldad

Poder saber si una persona es buena o mala antes de conocerla completamente sería algo así como un superpoder, ¿no? Hay quien afirma que existen detalles en el comportamiento de los demás que nos pueden dar pistas sobre de qué pasta están hechos. Y aunque lo cierto es que cada persona tiene una definición diferente de maldad y bondad, existe un verdadero mal del que estaría bien poder defenderse.

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En algunas circunstancias es algo fácil de reconocer, pero no siempre vamos a ver a las personas en situaciones tan claras. En Reddit compartieron una serie de historias que nos muestran que todos nos cruzamos alguna vez con alguien que, simplemente, es malvado. ¡Esperamos que estas experiencias te resulten tan interesantes como a nosotros!

1.

La persona más malvada que he conocido fue una maestra de la escuela infantil a la que fui. Ocurrió un incidente en el patio de recreo donde un niño se arañó el cuello, lloró, y le atendió otro maestro. Una niña pequeña de mi clase se le acercó, y le dijo que la culpa había sido de la maestra malvada. Por supuesto, se lo contaron a ella.

Después del recreo, la maestra malvada pidió a la niña que se levantara y se pusiera delante de todos en clase. Frente a todos, la abofeteó repetidamente hasta que le salió sangre alrededor de la boca y la barbilla, mientras los otros niños estábamos en nuestros asientos y observábamos todo. Horrible. Ahora tengo 25 años y todavía lo recuerdo vívidamente. Espero que esté muerta. Fuente.

Foto de Sigmund en Unsplash

2.

Cuando estaba en la universidad, mis padres acogieron a un par de niños adoptivos. Uno de ellos era un problema constante. Estaba siempre peleando, rompiendo cosas, robando, etc. Era tan problemático, que mis padres tuvieron que devolver, y le enviaron a un hogar especial para niños con problemas. Algún tiempo después fue adoptado por otra familia.

Un par de años más tarde, mi madre recibió una llamada a cobro revertido de él. Después de recordarle quién era, le pidió a mi mamá dinero para una fianza. Mi mamá preguntó por sus padres adoptivos, y él dijo que no querían tener nada que ver con él, así que estaba llamando a otros en busca de dinero para la fianza. Mi madre le preguntó por qué necesitaba el dinero de la fianza, y él respondió: «Acabo de matar a golpes a un vagabundo borracho». Mi mamá dijo que no podía ayudar con la fianza porque no tenían mucho dinero. El niño solo dijo que estaba bien, que llamaría a otra persona, y colgó.

Más tarde, descubrí que había sido declarado culpable de asesinato y sentenciado a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional después de 30 años. Cuando el juez le preguntó en la sentencia si quería decir algo, simplemente respondió: «No». El juez siguió diciéndole que esta era una oportunidad para decir que lo sentía y que eso podría afectar su sentencia. El tipo simplemente respondió: «No estoy seguro de por qué se supone que debo sentir pena, solo era un vagabundo borracho». Fuente.

3.

Yo: (Presentándome a una amiga de una amiga) «¡Hola! Es genial conocerte finalmente».

Amiga de una amiga: (Hablando desde la séptima capa del infierno) «Escucha, no tengo ningún interés en ser tu amiga, yo y [nombre de nuestra amiga en común] estábamos tratando de pasar el rato solas esta noche, así que te agradecería que no hablaras conmigo, ¿ok? Gracias.

Lo más divertido es que, para empezar, la única razón por la que estaba allí era porque mi amiga se sentía extremadamente incómoda con ella y no quería estar sola. Fuente.

4.

Tengo una letra horrible. Siempre la he tenido, ninguna cantidad de consejos o práctica ha ayudado. Cuando estaba en quinto grado, mi maestra de estudios sociales parecía disfrutar mucho al recordarme constantemente lo horrible que era mi escritura a mano. Solíamos tener que sacar cuadernos para que revisara nuestra tarea. Temía tanto ese momento. Sostenía mi cuaderno para que toda la clase se riera de mi letra. Soy mayor ahora, eso fue hace mucho tiempo, pero todavía odio tener que escribir a mano algo que va a ver otra persona. Fuente.

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5.

Cuando tenía 7 años un tipo pasó por donde yo estaba en las puertas de la estación que conducían a las vías del tren. Me separó de mi familia, me empujó contra la pared para poder pasar, y cuando traté de volver con mi familia, la puerta se cerró pillando la última correa de mi mochila y me quedé atrapado. Empecé a llorar y lo único que hizo este hombre fue mirar hacia atrás, reírse, y seguir caminando. Fuente.

6.

Una de mis amigas quería que me tiñera el cabello porque ella se tiñó el suyo con mi color natural, y cuando le dije que no hizo que pareciera que yo le había «robado» (no literalmente, solo exagerando) su color. Fuente.

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7.

Tuve un desarrollo temprano, y en quinto grado dos niñas me dijeron que necesitaba usar sostén. Si me lo hubieran dicho bien, podría no haber sido un problema. Sin embargo, estas eran las chicas malas de la escuela, y lo hicieron sonar como si fuera repugnante por no usar uno. Creo que tenía una copa B en ese momento, pero siempre usaba camisas holgadas para que no se notaran mucho.

Un chico me llamó Sasquatch, también en quinto grado. La pubertad también me regaló vello oscuro en las piernas, así que un chico me llamó Sasquatch «porque eres muy peluda». Empecé a depilarme a los pocos días.

Todavía duele recordarlo, y fue hace 8 años. Fuente.

8.

Mi compañera de trabajo le pega a su hijo de 4 años por mojar la cama. Castigar a un niño pequeño por algo sobre lo que no tiene control, y que es común para su rango de edad, me molesta muchísimo. Fuente.

Además, puede seguir haciéndolo por más tiempo precisamente por eso. Yo mojé la cama habitualmente hasta la escuela secundaria, y en realidad no dejé de hacerlo del todo hasta que me alejé de mi madre a los 18 años. Luego se detuvo. Regresé allí por unos meses cuando tenía 22, y comenzó de nuevo casi de inmediato. Resulta que existe cierta correlación entre el abuso y la incontinencia nocturna. Fuente.

Foto de Annie Spratt en Unsplash

9.

He visto a un adulto, me refiero a un adulto maduro de mediana edad, aniquilar a un niño de 12 años en un juego de Yu-Gi-Oh, y luego burlarse de él hasta que el niño lloró lágrimas de vergüenza. Fue tan horrible, que el dueño le prohibió la entrada a la tienda. Fuente.

10.

Una vez estaba paseando a mi perro y me detuve para sentarme en un banco del parque. Mi perro estaba acostado y atado a una de las patas del banco cuando de la nada, este pequeño caniche malhumorado viene corriendo por la esquina ladrando y saltando sobre mi perro, tratando de morderle. El dueño dobló la esquina y se volvió loco diciendo que mi perro podría haber matado al suyo y que si no me voy ahora llamará a la perrera y hará que sacrifiquen a mi perro seguido de un montón de palabrotas y amenazas. Tenía ocho años y la mejor respuesta que se me ocurrió fue «tu perro es estúpido». Fuente.

11.

Estaba con mi novio en la fila de la pizzeria para pedir unas porciones de pizza, y el chico delante de nosotros ya había pedido y pagado. Después, claramente nos escuchó hablar sobre lo que queríamos, que eran las últimas 2 porciones que quedaban, porque el tipo sacó su billetera por segunda vez y pidió justo esas dos. Se alejó con una gran sonrisa en su rostro después de hacer contacto visual con nosotros. El hombre que estaba en la caja, que supongo que era el gerente, terminó dándonos 3 porciones gratis unos minutos después de que saliera una pizza fresca. Todos quedaron impresionados por lo mezquina que fue esa persona. Fuente.

Foto de Kajetan Sumila en Unsplash

12.

Estaba haciendo cola en Wal Mart. Había una anciana delante de mí. Algo no suena bien, así que el cajero va a buscar otro. La anciana se vuelve hacia mí y con la voz más cobarde me dice: «¿Puedes creer a los idiotas que contratan aquí? Deberían contratar a personas con dos dedos de frente».

Sin absolutamente ninguna expresión o emoción, solo dije «Cállate la boca». ella simplemente se enojó y volvió a la caja y no me lanzó más. Se sintió bien.

13.

Fui vecino de un niño que eventualmente se convertiría en un asesino a sangre fría. Le dio una paliza a unas adolescentes, las pisoteó, y les robó el coche. Las abandonó a su suerte en medio del peor invierno de la década. Fuente.

14.

Cuando tenía unos 10 años había un niño en mi barrio llamado Joshua. Tenía tal vez 5 o 6 años, y era pura maldad. Te juro que se parecía físicamente al chico de la película Este chico es un demonio. Vivía con su madre soltera y su bisabuela, la Sra. Polly, que era una buena amiga de mi propia madre. Algunos de sus actos más siniestros incluyeron:

Empujar a la Sra. Polly por las escaleras por no traerle su merienda lo suficientemente rápido.

Atormentar a los gatos del vecindario. Yo personalmente le atrapé tratando de encender un petardo que estaba atado a la cola de un gato una vez, quién sabe lo que hizo cuando no había nadie alrededor.

Disparar su arma de aire comprimido a casi todo lo que podía respirar.

Maldecir sin parar a cualquier adulto que encontraba, a este niño simplemente le importaba un pimiento.

Le pegaba mucho a su abuela, ahora que lo pienso. Recuerdo claramente haber visto una herida de 6 pulgadas en su pierna una vez, y le dijo a mi mamá que Joshua la pateó. A los ochenta años, supongo que tu piel se desgarra con bastante facilidad.

Creedme, estaba mal de la cabeza, no me sorprendería si ahora fuera un asesino en serie. Fuente.

Foto de Tadeusz Lakota en Unsplash

15.

Me rompí dos dedos de mi mano dominante en noveno grado y me pusieron una férula en ellos, así que no podía escribir. Tenía un examen en la escuela y la maestra me hizo escribir con la mano izquierda y luego marcó mal mis respuestas porque decía que no podía leerlas. Fuente.

16.

Por TikTok circula el vídeo de una mujer que iba a comprar en Cash Converters un videojuego de segunda mano para su hijo. De pronto, llegó una pareja y se encaprichó del mismo juego. Como vieron que el niño lo tenía en la mano, entraron en la página web y lo compraron. De manera que, cuando la madre fue a pagar, le dijeron que el artículo acababa de venderse online. Así que no pudo comprarlo y esta pareja se salió con la suya. Fuente.

17.

Voy a la escuela en Canadá, lo suficientemente al sur como para que la aurora boreal sea un evento muy raro y emocionante. Se suponía que iban a aparecer una noche, y yo me iba a quedar despierto para intentar verla. Le dije a mi compañero de piso, que tampoco la había visto antes, que le podía despertar si aparecía, y él dijo: «Nah».

Nunca confié en él después de eso. Más tarde resultó que estaba robando una parte del dinero del alquiler que todos reuníamos cada mes.

Resumiendo: Nunca confíes en nadie que no quiera despertarse para ver la aurora boreal. Fuente.

Foto de Sami Takarautio en Unsplash

¿Añadirías alguna anécdota personal a la lista? Cuéntanoslo en los comentarios.