18 internautas recuerdan las cosas que les hicieron abandonar inmediatamente un trabajo

Cuando se estrenó The Office, es posible que fueras demasiado joven como para entender la estremecedora verdad que se esconde detrás de sus diálogos. Aunque se trata de una comedia, en cierto modo refleja a la perfección las situaciones que se pueden dar entre las paredes de las oficinas de todo el mundo.

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En la serie, queda clara la incompetencia de los jefes, o el hecho de que algunos empleados se pasan la mayor parte de la jornada laboral sin dar palo al agua. Pero son cosas que ocurren constantemente en la vida real. De la misma manera, la desconfianza del personaje de Dwight está plenamente justificada: en muchos trabajos no es raro que haya compañeros conspirando para echarle la culpa de algo a quien no estuviera presente, o mintiendo descaradamente sobre el rendimiento de cada uno.

No siempre es posible abandonar un trabajo que está perjudicando nuestra salud mental, pero merece la pena celebrar los raros momentos en los que sí podemos armarnos de valor y simplemente decir “basta” a la enésima injusticia. Aquí tienes las historias completamente reales de personas a las que les ocurrió algo que les hice abandonar el trabajo en ese mismo momento. ¿Te resultan familiares?

1.

Después de haber trabajado duramente durante el último año, me prometieron una prima adicional. Casualmente, un día antes de cobrarla recibí una penalización de “bajo rendimiento”. La penalización hacía que se cancelara la prima que iba a cobrar. Después de haberme esforzado tanto durante todo el año, perdí las formas y abandoné.

Tuve un mes de descanso y ahora en mi nuevo trabajo me pagan mejor. Nunca trabajes para gente que no te aprecia, siempre habrá otros que sí lo hagan. Fuente.

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2.

Trabajé en una tienda de manualidades como cajero, pero me marché cuando me mudé. Un par de años más tarde volví para ganar algo de dinero extra, pero esta vez en el departamento de enmarcado. Durante la entrevista me juraron una y otra vez que solo sería cajero sustituto en alguna ocasión, porque dije que me negaba a tener turnos completos como cajero. En mi primer turno después de la entrevista aparezco como enmarcador, pero me ponen de cajero y me dicen que la mayoría de mis turnos serán cobrando a la gente porque han encontrado a otra persona para el departamento de enmarcado. Me pasé las siguientes seis horas dándole a todo el mundo que vino a mi caja un 20% de descuento en todo lo que compraron, y nunca volví. Fuente.

3.

Cuando tenía 17 años, era un joven cocinero en un restaurante italiano pijo. Estaba aprendiendo tan rápido que en 10 meses ya me movía a la perfección en la cocina. Cobraba el salario mínimo, y pedí un aumento de $1 a la hora que reflejara las habilidades que había desarrollado. Me dijeron que no, y le pregunté al chef que cuándo podría conseguirlo. Ella me dijo: “Eres demasiado joven para un aumento de sueldo, confórmate con el salario mínimo”. Le respondí que tendría que empezar a buscar otro sitio que me pagara lo que me merecía, y ella me dijo: “¿No sabes lo fácil que es reemplazar a los cocineros? Si te marchas, te sustituiría en el momento”. Así que lo hice. Durante el servicio del sábado por la noche, en la hora punta, yo y un amigo al que conseguí que contrataran nos quitamos los delantales y nos marchamos pro la puerta. Él se marchó en solidaridad, y además era el que tenía que llevarle a casa. Me sentí bien durante un par de días, pero desde entonces nunca he abandonado el trabajo. He estado trabajando en la industria de servicios durante los últimos 23 años. Fuente.

4.

Tenía un trabajo muy estresante y se suponía que tenía que responder a cualquier hora los mensajes de Slack de mi jefe, o me despedirían. Él estaba en una zona horaria diferente, así que podía de pronto despertarme a las 3am, gritándome que hiciera algo. Un día, en la oficina, estaba criticándome en Slack y accidentalmente lo publicó en un canal en el que estaba. Estaba dejándome la piel por él y ni siquiera lo apreciaba. Cogí mis cosas y me marché, es lo mejor que he hecho. Fuente.

5.

Me lastimé las manos sirviendo platos demasiado calientes. No me dejaban usar toallas y me dijeron que me acostumbrara. No. Fuente.

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6.

Mi primer trabajo en el instituto fue lavando platos en un pub, lo hacía porque quería ahorrar para comprarle a mi novia un collar como regalo de Navidad. En Nochevieja, decidieron que solo habría una persona lavando platos a pesar de que el local estaba lleno. No daba abasto. Llegaron las 11pm y todavía estaba lavando platos, cuando entró una compañera y se empezó a reir diciendo que “no iba a poder pasar fin de año con mi novia”. En ese momento dije: “Acabo de recordar que no necesito hacer esto”, y me marché y no volví jamás.

Nunca volveré a tener esa libertad. Fuente.

7.

Me negaron una promoción al puesto que había estado desempeñando de forma no oficial durante seis meses. El puesto no existía cuando empecé a hacerlo; era responsabilidad de uno de los supervisores, y la “delegaron” en mí. Sinceramente, estaba contento de hacerlo, y a menudo me elogiaron por hacerlo de una manera tan eficiente y minuciosa.

Cuando se abrió una posición para hacerlo a tiempo completo, pensé que era la opción obvia. Muchos de mis compañeros ni siquiera aplicaron para el puesto, porque pensaron que no tenía sentido y que era obvio que me lo darían a mí.

Se lo dieron a un tipo que trabajaba en un departamento diferente y que no tenía experiencia utilizando el sistema que se necesitaba para el puesto.

Entonces, mi supervisor me pidió que le formara. Pero no me lo “pidieron”: me lo ordenaron de una manera que sonó como si me lo pidieran. Lo llamo ser “voluntario obligado”.

Me negué. Le dije a mi supervisor: “Si no soy suficientemente bueno para conseguir el puesto, no soy suficientemente bueno para enseñar a alguien a desempeñarlo”. Mi supervisor me acusó de “tener una rabieta”. Me marché una semana después. Fuente.

8.

Un trabajo de verano para un arquitecto paisajista. Llegué al sitio de trabajo y me dijo que cavara un agujero en un suelo rocoso. Le pedí una pala y me dijo que no tenía. Le pedí alguna otra herramienta. Me dijo que simplemente hiciera el agujero con mis manos, y después se marchó dejándome completamente solo. Cavé durante unos minutos, y después pensé “al diablo” y me marché.

Si el trabajo hubiera especificada que necesitaba llevar mis propias herramientas, las hubiera llevado, pero no era el caso. No iba a trabajar para alguien que esperaba que la gente hiciera un agujero en un duro suelo de piedra con sus manos. Fuente.

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9.

Trabajaba como camarero en un restaurante. Acabábamos de atender una recepción de boda bastante grande. La mujer del dueño estuvo socializando con los invitados toda la noche, y en alguna ocasión sirviendo bebidas. AL final de la noche dijo que quería “su parte” de las propinas, porque había ayudado mucho. Le dije que vale, aunque era ilegal en nuestro Estado. Una hora y media más tarde la fiesta terminó y el restaurante está hecho un desastre. La mujer del dueño esta allí charlando, dando por supuesto que yo tenía que limpiarlo todo. Era casi medianoche y había madrugado para mi otro trabajo. Me marché sin decir una palabra. Terminaron dándome todas las propinas con mi último sueldo. Fuente.

10

Un jefe que tuve empezó a gritar en una reunión que esto era una dictadora, y que él era el dictador, mientras golpeaba la mesa con sus puños. Fuente.

11.

En 1998, trabajaba para Dell vendiendo ordenadores por teléfono. La gente todavía no estaba acostumbrada a comprar online. Sea como sea, era un trabajo fácil. Ganaba alrededor de $100.000 al año gracias a la estructura de las comisiones, y solo tenía 23 años.

Un día, mi supervisor me pidió que entrenara a un nuevo equipo de vendedores, porque todos los meses era uno de los vendedores estrella. Así que convertí a un grupo de personas en el equipo de ventas mejor preparado. Todos los miembros de mi grupo de 8 vendedores estábamos siempre entre los 20 mejores vendedores de la semana.

Después de 2 meses, me presentó un lunes a trabajar y han despedido a todos los vendedores excepto a mi equipo y algunas caras nuevas que no había visto nunca.

Resulta que a Dell no le gustaba pagar comisiones o seguros de salud, así que despidieron a todos los vendedores y los reemplazaron con trabajadores temporales que ganaban $12 a la hora. Todo mi equipo había sido el primer grupo de temporales. Nunca me lo habían dicho. A ellos les dijeron que tenían que “demostrar que valían” para llegar a ser empleados a tiempo completo y tener los mismos beneficios que los demás. Pero eso nunca iba a ocurrir.

Les dije cuatro cosas y me marché. Escuché que esa semana liquidaron el negocio y todos, incluso los supervisores, fueron despedidos y reemplazados por trabajadores temporales que cobraban por hora. Fuente.

12.

Me contrataron para llevar las nóminas y las cuentas de una pequeña empresa de ingeniería. Cuando estaba comprobando las plantillas de control de horas me di cuenta de que el dueño había estado dejando de pagar a sus empleados unas 3 horas semanales, descontando tiempo de formación y cosas así. Imprimí la evidencia, se lo dije a los empleados, y me marché directamente. Envié desde el coche mi correo de renuncia. Fuente.

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13.

Me echaron la culpa de algo que no era mi responsabilidad. Discutiendo con el Vicepresidente, tuve la audacia de sugerir una solución que podría haber evitado el problema, en vez de aceptar la culpa por algo que no había hecho. Me dijo que no me pagaba para pensar, así que ese fue mi último día. Fuente.

14.

Una vez me marché durante una entrevista. Les di las gracias y les dije que no era la posición adecuada para mí. Los entrevistadores empezaron a discutir el uno con el otro delante de mí durante la entrevista. Pensé que si este era el ambiente entre los supervisores, no quería de ninguna manera ser empleado suyo. Fuente.

15.

Cuando tenía 16 años, trabajé como camarero sin contrato. Me pagaban $250 trabajando 35 horas a la semana porque me pagaban por día en vez de por hora.

Un día vino mi jefe y me dijo que estaban reestructurando los salarios y que quería que trabajara menos días, pero la misma cantidad de horas, por la mitad del sueldo.

Le pedí que me lo repitiera, y una vez que confirmé que efectivamente era así, le dije que me diera el dinero de la semana porque me marchaba. Fuente.

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16.

Hice una entrevista, todo fue bien, y acepté la oferta de trabajo.

Cuando me trajeron el contrato me di cuenta de que aparecía un salario diferente, y que estaría como “becario” durante el primer mes por $100 a la semana. Les pregunté por la diferencia en el salario, y me dijeron: “Oh, es el contrato normal, no ha sido actualizado para tu puesto en concreto”. Les dije que tenían que modificarlo e indicar los cambios antes de firmarlo. “Oh… aquí no hacemos así las cosas”.

Les agradecí por su tiempo y me marché sin firmar nada. Me llamaron por teléfono el día en el que se supone que tenía que empezar para preguntarme que dónde estaba. Les dije que dado que no firmé nada, nunca había sido empleado suyo. Qué llamada tan divertida. Fuente.

17.

Cuando tenía 17 años trabajaba con hormigón prefabricado. Me negué a subir por una escalera que estaba completamente oxidada. Mi supervisor me llamó cobarde, y subió 7 escalones antes de que su pie atravesara uno de ellos. Escuché cómo se rompía un hueso al caer. Llamé a una ambulancia y me fui directamente al aparcamiento para buscar mi coche e irme. Fuente.

18.

Trabajaba cortando la hierba en un cementerio. Empujaba una pesada cortadora de césped que tenía que levantar para pasar por encima de las tumbas elevadas, y luego bajarla hasta la siguiente. Una y otra y otra vez. Cobraba el salario mínimo. Después de una hora cortando la hierba bajo el calor del mes de agosto, me senté para descansar, y un compañero llamado Leroy me preguntó: “¿Merece la pena hacerlo por $4,25 a la hora?” Me marché al día siguiente. Gracias, Leroy. Fuente.

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Y tú, ¿alguna vez te has marchado de improviso de un trabajo?