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18 padres cuentan las veces que metieron tanto la pata que aún sienten vergüenza

Cuando somos niños, generalmente vemos a nuestros padres como superhéroes. Aunque a veces sean un poco cabezotas, o estrictos, parece que lo hacen todo bien. Al menos hasta que llegamos a la adolescencia y empiezan a darnos vergüenza con todo lo que hacen o dicen, especialmente delante de nuestros amigos.

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Sin embargo, la realidad es otra. Ni eran tan infalibles cuando éramos pequeños, ni tan desastrosos cuando crecemos. De hecho, lo más probable es que cuando nos criaban cometieran algunas meteduras de pata que todavía les quitan el sueño. Quedó demostrado cuando al compositor Nick Harvey se le ocurrió preguntar en las redes sociales por las «meteduras de pata durante la crianza«.

El resultado fue un hilo lleno de confesiones de madres y padres que, alguna vez, se sintieron como los peores progenitores del mundo. Lo cierto es que los padres están lejos de ser perfectos, pero, ¿quién lo es realmente?

Así comenzó el hilo:

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Y estas fueron alguna de las mejores respuestas:

1.

En un almuerzo familiar navideño con un niño pequeño y una bebé, después de no haber pegado ojo en toda la noche, me olvidé de la trona, e intenté ponerle un babero en el cuello a mi marido. Fuente.

2.

Me ofrecí a llevar a casa al hijo de un vecino despues de una fiesta, pero le llevé a un niño al azar que se llamaba igual. Su hijo se quedó solo en el salón de la iglesia, llorando con su bolsa de regalos en las manos. Fuente.

3.

Una vez me emborraché tanto en la fiesta de Navidad del trabajo que no estaba en condiciones de conducir a la escuela al día siguiente. En vez de eso, fuimos andando bajo la lluvia helada.

El profesor miró al pobre niño empapado y dijo: «Dios mío, ¿has venido andando?». «Sí», dijo. «Mamá estaba borracha». Fuente.

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4.

No fue exactamente una metedura de para, pero tuvo que explicarle a la maestra del colegio de mi hija de 4 años que los cinco garabatos y el ataúd que había dibujado eran en realidad las Spice Girls y la Princesa Diana. Me dijo: «¿Está todo bien en casa?» Fuente.

5.

Una vez, mi esposa recibió una llamada de la escuela después de haber ido a recoger a nuestras hijas. Le preguntaron si se había olvidado de algo. Ella dijo que no. Le tuvieron que recordar que, cuando fue a por las niñas, le acompañaba nuestro hijo de 2 años… Fuente.

6.

Nuestro hijo pequeño y, para mi horror, estaba totalmente azul. Le llevé corriendo al médico, desde donde le mandaron al hospital. Le hicieron análisis de sangre y estuvo en observación, pero horas más tarde le dieron de alta porque no encontraron nada. Al día siguiente se despertó otra vez azul, y entonces me di cuenta de que debería haber lavado las sábanas azules nuevas. Fuente.

7.

Digamos que mezclé «día de fotos» y «día de pijamas» en el calendario escolar. Fuente.

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8.

Dejé a mi bebé de seis semanas en el MEDIO de una cama de matrimonio mientras preparaba su baño y, cuando fui a buscarla, la encontré en el suelo, encajada entre la cama y la mesita de noche. Actualmente está haciendo sus exámenes finales de la universidad y parece lo suficientemente inteligente. Fuente.

9.

Durante un partido de fútbol estuve fijándome en un niño diferente hasta que su hermano menor le identificó. Niños pequeños, equipación deportiva, ¿quién puede diferenciarlos? Fuente.

10.

Pasé por delante de la casa de mi vecina y le sonreí al niño que me saludaba desde la ventana, pero salí corriendo porque tenía prisa por recoger a mi hijo del jardín de infancia. Cuando llegué, me dijeron que mi vecina había recogido a mi hijo como habíamos acordado de antemano. No estoy seguro de me haya perdonado todavía. Fuente.

11.

No reconocí a mi hijo a la salida de su primer día en la escuela. Tenía el pelo rubio muy largo y rizado, pero se lo había cortado una semana antes y lo olvidé. No le reconocí hasta que me abrazó las piernas. Fue un mal momento. Fuente.

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12.

Me agaché para recoger las llaves del suelo, y empujé a mi hijo de 3 años escaleras abajo. Afortunadamente, tenía puesto un grueso abrigo de invierno y simplemente rodó por las escaleras. ¡Ahora tiene 16 años, pero todavía me horroriza recordarlo! Fuente.

13.

En un almuerzo familiar cuando yo tenía 30 años y mi hermana tenía hijos pequeños, ella estaba sentada a mi lado y me di cuenta de que había empezado a cortarme la comida de mi plato como si fuera un niño. Fuente.

14.

Pensé que sería divertido abrir rápidamente las ventanillas de los asientos traseros cuando estábamos en el lavado de coches. Desafortunadamente, las dos ventanas se bajaron por completo, empapando y aterrorizando a mi hijo de tres y cinco años, y casi provocando un divorcio inmediato. Fuente.

15.

Durante un año siempre me sentí ofendido por cómo empujaban a mis hijos hacia la puerta cuando iba a recogerlos de las actividades extraescolares. Nunca les dije nada, y ellos nunca me dijeron nada. Cuando finalizó el curso, descubrí de que había estado yendo a recoger a los niños 30 minutos tarde. Fuente.

16.

Envié a mi hija disfrazada de pirata por el Día del Pirata. No era el Día del Pirata. Resulta que, además, tuvo que ponerse delante de toda la escuela para recoger un premio, vestida de pirata. Fuente.

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17.

Dejé a mi bebé dormido en su carrito en una zapatería porque momentáneamente olvidé que tenía un tercer hijo. Fuente.

18.

Le estaba enseñando a mi hijo a dar la vuelta a las tortitas, y terminé golpeándole accidentalmente en la cabeza con la sartén. Me lo recuerda, a mí y a cualquier otra persona, constantemente. Por lo visto, lo va a mencionar en su discurso de boda. Obviamente, olvidándose de todo lo «bueno» que he hecho o dicho. Fuente.

Y tú, ¿te atreves a compartir alguna experiencia personal digna de aparecer en esta recopilación?