18 personas relatan ocasiones en las que están seguros de haberse encontrado con fantasmas

A un número sorprendente grande de personas les han ocurrido cosas que, a falta de otras explicaciones, atribuyen a la presencia sobrenatural. La mayoría de la gente es escéptica al respecto, pero una cosa son las leyendas y las especulaciones de los demás, y otra muy diferente cuando ese fenómeno aparentemente inexplicable te sucede a ti.

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En Reddit alguien pidió información de primera mano sobre sucesos que pudieran atribuirse a fantasmas. Mientras que algunos tendrán los reparos habituales —”van a creer que estoy loco”, “pensarán que no soy capaz de distinguir la realidad de la imaginación”—, otras personas se animaron a contar las vivencias que hicieron que se tambalearan sus convicciones.

Entre las respuestas encontrarás mensajes de personas que después resulta que acababan de morir, o inesperadas visitas en medio de la noche. Seguro que después de leerlas, seguirás pensando aquello de “no creo en nada que no haya visto con mis propios ojos”. Nosotros tampoco, pero empieza a hacer un frío extraño en la redacción…

1.

Cuando tenía 5 años, a mi tía le diagnosticaron una grave enfermedad, así que mi madre me dejó en casa de mi padre para poder cuidar de ella todo el día. Una noche, me desperté llorando y pregunté si mi madre había vuelto con mi tía. Cuando mi familia me preguntó, les dije “mi tía vino a despedirse y a decirme que me quería y que siempre cuidaría de mí, pero, ¿mamá ha venido también con ella?”. Cinco minutos después llamó mi madre para decirnos que mi tía acababa de fallecer. Fuente.

2.

Mi abuela, mi bisabuela, y su perro, se mudaron a una vieja cabaña. Había muchas historias sobre cosas extrañas sucediendo en esa casa. Grifos abriéndose en medio de la noche, ruidos de pasos en el ático, sensores de movimiento encendiéndose cuando mi bisabuela estaba durmiendo en el perro en otra habitación, etc.

Además, había cruces talladas sobre muchas de las puertas. Cuando se mudaron, mi tía ayudó a pintar y cubrir las cruces. Mientras las cubrían, escucharon ruidos viniendo de otra parte de la casa. Al día siguiente, las cruces habían vuelto a aparecer.

Casualmente, quince años después el hijo de la jefa de mi madre acaba de mudarse a esa casa, y le estaba contando a mi madre que la casa está embrujada antes de que mi madre le contara que mi abuela y mi bisabuela vivieron allí. Fuente.

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3.

Mi padre vive en una inquietante vieja granja que él mismo renovó. Una noche mientras le ayudaba a construir el estudio, se marchó al baño y yo me quedé trabajando. Estaba en el suelo y acababa de dejar mi martillo, cuando sentí algo —una presencia— y miré a donde se supone que debía estar. Nada. Intenté volver a coger mi martillo pero de pronto estaba fuera de mi alcance —a alrededor de 1,5 metros de donde lo había dejado. Yo no me había movido en absoluto.

Cuando volvió mi padre, le conté lo que había ocurrido. Se rió y me dijo, “la niña debe estar jugando contigo”. ¿Eh, la niña, qué? Entonces me contó que de vez en cuando escucha la risa de una niña, y que incluso la ha visto. Siempre lleva el mismo mono, y suele rondar la planta de arriba. No creo en experiencias paranormales, pero no tengo una explicación mejor que que una niña fantasma quería jugar. Fuente.

4.

Mi padre estuvo renovando una vieja casa y me contó que este tipo de cosas pasa el tiempo, se lo advirtieron los dueños. Me sorprendió que me contara que siempre explica en voz alta lo que está haciendo durante la renovación, para que los fantasmas sepan que no está allí para destrozar la casa, sino para arreglar cosas que necesitan ser reparadas. Los nuevos dueños aman la casa y quieren que tenga el mejor aspecto posible, dirá en voz alta. A él le hace sentir mejor, al menos. Fuente.

5.

Yo también me encontré con el fantasma de una niña. Estaba en la vieja casa de mis padres, en la que viví siendo adolescente. Una voz muy nítida me despertó en varias ocasiones, diciéndome “¿hola?” Nunca tuve miedo, ni le di mucha importancia, hasta que ocurrió varias veces. Entonces, una noche, la escuché reírse con claridad: “”Heh-heh.”

Me sentí mal por ella, honestamente. Imagínate ser una niña y estar atrapado en el otro lado de un lugar que conoces, incapaz de hacer algo al respecto. Estás sola, nadie puede interactuar de forma significativa contigo, y lo peor son las cosas que te acompañan en tu lado de la realidad. Tiene que ser terrorífico. Fuente.

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6.

Mi abuela se me apareció en un sueño para decirme que había muerto. En ese momento yo estaba en China. Cuando llamé a casa mi familia y mi novia me mintieron. La noche siguiente tuve el mismo sueño y volví a llamar a casa para ver si estaba todo bien, pero me mintieron otra vez. Finalmente conseguí que mi novia lo reconociera. Dejé de tener ese sueño. Cuando volví a casa, me dijeron que lo último que hizo mi abuela fue preguntar por mi. Fuente.

7.

Trabajaba en el bar de un sitio que no era exactamente una prisión, pero donde temporalmente se mantenía a la gente que estaba esperando ser sentenciada. Todos tenían historias sobre el fantasma del sitio, a quien llamábamos Sebastian.

La primera vez que vi a Sebastian, miré hacia las escaleras mientras abría la puerta, y vi unas piernas en pantalones negros y zapatos de vestir. El techo bloqueaba la parte superior de su torno. Cuando bajé las escaleras para preguntarle cómo había entrado, salió corriendo por el pasillo y desapareció. Otros empleados mencionaron haber visto a un hombre en un traje negro que se quedaba en el bar después de la hora de cierre mientras estabas limpiando, pero cuando te acercabas a él o le decías algo, se marchaba y desaparecía.

Lo que terminó de convencernos de que no se trataba de una broma interna que nos habíamos terminado creyendo, fue cuando llegó unos nuevos chefs. Apenas hablaban inglés, y se marchaban en cuanto terminaba el servicio de cenas, así que nunca participaron en las conversaciones sobre Sebastian. Un día, uno de ellos preguntó sobre un hombre vestido de negro que se asomaba a la ventanilla para pedir comida mientras estaban limpiando.

De todas formas, Sebastian era bastante tranquilo. Nunca nos asustó ni nos hizo nada malo. Creo que simplemente le gustaba pasar el rato con nosotros.

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8.

Empezamos a escuchar golpes en el exterior, como si hubiera alguien en la puerta. Después, golpes fuertes en el sótano cada noche. Decidí grabar lo que ocurría pro la noche, y una decoración de un copo de nueve empezaba a girar mucho tiempo después de habernos ido a la cama. No había ninguna corriente, ya que las demás decoraciones no se movían. Cuando puse el sonido, escuché a un hombre insultándome una y otra vez. Todavía vivo ahí. Fuente.

9.

Cuando era joven, solía ver a un “gato negro” que me seguía. No ocurría a diario, a veces lo veía por el rabillo del ojo, y en una ocasión pude verle con nitidez. Era un gato negro con ojos verdes brillantes. En cualquier caso, nunca hablé con nadie sobre el gato que me seguía. Cuando me fui haciendo mayor, me ocurría menos a menudo, hasta que un día de pronto mi hermano me preguntó qué le había ocurrido al gato que solía seguirme a todas partes. Me asusté un poco. Intenté convencerme a mi mismo de que el gato no era real, pero entonces, ¿cómo podía saber mi hermano de su existencia, y que había dejado de verle? Fuente.

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10.

Cuando tenía 7 años, mi bisabuelo murió de causas naturales. De niño era un auténtico vago, nunca recogía la habitación. Semanas después del funeral, me desperté por la noche medio dormido y vi a mi bisabuelo recogiendo toda la ropa que había dejado tirada en el suelo la noche anterior. Me dijo, “cariño, vuelve a la cama, solo estoy recogiendo”. Me levanté una segunda vez unas horas más tarde, me acerqué al punto en el que había visto a mi abuelo, y vi que toda mi ropa estaba ordenada en mi armario. Le pregunté a mi madre si había recogido la ropa ella. Cuando le conté lo que había visto se quedó perpleja. Fuente.

11.

Mi padre murió cuando tenía 19 años, y sus cenizas fueron repartidas entre yo, mi hermana y mi hermana. Una semana después de recibir sus cenizas, las luces de mi apartamento empezaron a parpadear todo el rato. Intentamos cambiar las bombillas, llamar a mantenimiento para que lo revisara, pero nada funcionó. Llamé a mi hermana y le pregunté si le había pasado algo extraño desde que recibió las cenizas, y me contó que tenía el mismo problema con las luces y que nunca le había ocurrido antes. Sé que está mal visto intentar contactar con los muertos, pero la luz parpadeante me molestaba mucho. Grité: “Papá, si estás aquí, ¿puedes intentar hacer alguna otra señal que no suponga fastidiar las cosas?” A las 2 de la mañana, golpearon en la puerta de mi dormitorio. Estaba completamente solo, y las imágenes de seguridad no mostraron que hubiera entrado nadie. Fuente.

12.

Esto me ocurrió cuando tenia 2 años, así que no lo recuerdo, y solo me baso en lo que me han contado. Me estaba quedando con mis abuelos por parte de padre, y le conté a mi abuela que una mujer con un perro se sentó conmigo en el patio trasero y me leyó un cuento. Me preguntó cómo se llamaba el perro, y le dije que era Boe. Mi abuela llamó a mi madre y le contó lo que le acababa de decir, y mi madre me contó que mi abuela por parte de padre, que murió algunos años antes de que yo naciera, tuvo un perro llamado Boe. Es imposible que lo hubiese sabido antes de contarle la historia a mi abuela, así que estoy 100% convencido de que era el fantasma de mi abuela por parte de madre que decidió visitarme aquel día. Fuente.

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13.

Me acababa de mudar a mi apartamento actual. Aquel día estaba solo en casa. Era mediodía, estoy atravesando la sala de estar y por el rabillo el ojo veo a una figura humanoide en el balcón. Asustado, miro en esa dirección pero ya no hay nada. Me río de mí mismo, pero en cuanto en cuanto miro a otro lado vuelvo a verlo por el rabillo del ojo. Pensando que es un efecto óptico, me adelanto unos pasos y vuelvo a mirar a otro punto. Una vez más está en mi visión periférica. En ese punto tengo más curiosidad que miedo, pero lo cierto es que después de esa tercera vez no he sido capaz de replicarlo en otra ocasión. Fuente.

14.

Cuando era más joven, mi padre heredó el coche de su padre. Un día, un año después aproximadamente, estábamos en el coche porque mi padre nos estaba llevando al colegio. Cerca de un cruce de caminos tuvimos la sensación de que nuestro abuelo estaba con nosotros en el coche. Una sensación de frescor, su colonia. Justo después, mi padre detuvo el coche en seco. Un camión con un conductor borracho atravesó el cruce de caminos y estuvimos a punto de perder la vida. Fuente.

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15.

Mi tío Bill murió cuando yo tenía 4 años. Él y yo estábamos muy unidos, era mi favorito y yo el suyo.

Vivía en Colorado, pero fuimos a Alabama para el funeral. Tengo 31 años ahora, y no recuerdo que llegara a visitarme, pero recuerdo decirle a mi madre, “Mami, ¡el tío Bill dice que va a nevar!” Mi madre me recordó con serenidad que el tío Bill había fallecido, y que estábamos en Alabama en 1995, que allí nunca nevaba.

Pero el tío Bill rió el último, porque cuando nos despertamos al día siguiente, ¡estaba nevando en Alabama! Ligeramente, pero estaba pasando. Fuente.

16.

Mi madre estaba involucradas en asuntos de sindicatos, y la tenía que acompañar a menudo en viajes de trabajo. Una vez, nos quedamos en un viejo hospital de tuberculosis, que había sido transformado en un motel barato. Allí aprendí que tenía un montón de historias de fantasmas.

El más famoso era el fantasma “¿Dónde estás?” El hospital estaba situado cerca de un río que usaban frecuentemente las comunidades de nativos antes de que llegaran los inmigrantes. Una vez, un hombre estaba regresando a casa en su canoa, cuando escuchó a alguien gritar pidiendo ayuda. Empezó a gritar “¿¡Dónde estas!? ¿Quién llama!?”, etc, intentando encontrar a la persona, hasta que los gritos empezaron a desaparecer. Desconcertado, volvió a su aldea, y se la encontró completamente arrasada. Los que vayan a la orilla del río pueden escuchar los sonidos de la gente llorando o pidiendo ayuda, incluso llamándoles por su nombre. El río se llama “Río Qu’apelle”, que en francés significa “¿Quién está llamando?” Fuente.

17.

Solía despertarme muy pronto en mi casa y cada vez que lo hacía veía sombras caminando por el pasillo. Llegó al punto en el que las sombras empezaban a tener caras tan terroríficas que empecé a dormir más de la cuenta solo para no tener de verlas. Fuente.

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18.

Una noche en 2005, estaba tumbada en mi cama leyendo un libro o jugando con mi portátil, no recuerdo exactamente. Mi hermana pequeña estaba dormida a pocos metros de distancia. Mi madre estaba en la planta de abajo, bebiendo y poniendo música en el estéreo en la sala de estar. De pronto, escuché a una chica decir: “¡Mamá! ¡Mamá!” Mi madre apagó el estéreo y se acercó a las escaleras, desde las que preguntó “¿Qué pasa, [apodo de mi hermana]?”

Salí de la habitación y dije, “está dormida, mamá… ¿qué ha sido eso? Sonaba como una niña llamando a su madre”.

Mi madre respondió: “Yo también lo he escuchado”.

A día de hoy no sé qué ocurrió, pero había una historia sobre nuestra casa relacionada con una niña autista que tenían oculta en una choza en la parte trasera de la parcela. No sé si la historia es cierta, pero encaja con una niña fantasma extraña llamando a su madre, algo que absolutamente sucedió. Fuente.

Y tú, ¿alguna vez has tenido una experiencia similar? Cuéntanoslo en los comentarios.