Hay personas que se niegan a que salgan a la luz las fotografías de su infancia y adolescencia. Consideran que han cambiado mucho, y no se reconocen en esas imágenes, o quizás les recuerdan a etapas más difíciles de sus vidas. Lo cierto es que desde el colegio hasta entrar al universidad o encontrar el primer trabajo, sufrimos muchos cambios corporales. A veces, esos cambios nos transforman en personas que se parecen poco a las que éramos unos pocos años antes.
En la vida hay un momento en el que acabas entendiendo que el aspecto no importa tanto. Pero si aún así te preocupas por ello, recuerda que estamos cambiando constantemente. Para demostrarlo, aquí tienes una galería de fotos que muestran las transformaciones de —según ellas mismas— «patitos feos», que se enorgullecen de cuánto han crecido y de cómo han cambiado físicamente. Algunas de las transformaciones son, simplemente, alucinantes… y otras se negaron a cambiar porque ya eran estupendas.
“Está fue mi transformación.”

Simplemente mira…

¿Será posible?

“Esa también soy yo.”

Solamente tenía que dejar de maquillarme ASÍ, y dejar de llevar flequillo. Yo con 14 y 24 años.

“Mi secreto fue dejar de comprar ropa con mi madre.”

“Yo con 13 y 29 años. No entiendo por qué nos sentimos obligadas a cambiar”

Bueno, la fiesta terminó…

Cuando me mudé de casa de mis padres.

Esto pasó…

Yo con 18 y 28 años. Y, tal vez, 10 kilos menos.

Aprendí a vestirme chic durante mi infancia.

Con 16 y 21 años

“De niña, con el lápiz de labios de mamá, era más genial que ahora.”

“En realidad, solo cambié la gorra por el sombrero.”

Solo 5 años de diferencia.

Cuando dejé de tomarme fotos delante de las cortinas.

Aprendí a tener cejas en la cara.

Con 18 y 24 años.

El poder de una ortodoncia.

Chicas, por supuesto, buen trabajo a todas, pero mirad esto…

“¿Qué tuve que hacer para pasar de ser la primera chica a la segunda? Aprender a maquillarme, y no comprar ropa con mi madre. Eso fue todo.”

Y tú, ¿has cambiado tu apariencia con el transcurrir de los años?