Todos los padres y madres, tarde o temprano, se encontrarán en una situación en la que sus hijos dirán algo que les avergonzará públicamente. Puede ser una información privada que nadie más debería saber, o una broma inapropiada. La mayoría de las veces, el niño ni siquiera es consciente de que lo que ha dicho está mortificando a su progenitor.
Se trata de una experiencia universal, como demuestra la existencia de un post viral de Reddit que ya tiene más de 45.500 votos positivos y casi 14.000 comentarios. En él, padres y madres han compartido esos momentos en los que sus hijos les avergonzaron delante de todo el mundo, y tuvieron que lidiar con las consecuencias. ¡Esperamos que te diviertan tanto como a nosotros!
1.
Estaba con un grupo de amigos y me preguntaron si bebía. Dije que en realidad no, y mi hija dijo: «Pero mamá, tú bebes todo el tiempo». No tenía idea de la diferencia entre beber alcohol y beber todo lo demás. Fuente.

2.
Mi hijo aún no tiene la edad suficiente para hablar, pero cuando yo era pequeño y estábamos de vacaciones, mi padre solía hacerme decir que tenía menos edad de la que tenía realmente para poder pagar menos al entrar en los parques temáticos. Una vez volviendo de un viaje, el hombre del control de pasaportes me preguntó cuántos años tenía y yo me dirigí a mi papá y le dije: «¿Cuántos años tengo hoy, papá?» Fuente.
3.
No fue mi propia hija. Una vez, una niña pequeña me dijo esto mientras esperaba en la fila del supermercado: «¡Tengo una vagina y zapatos de fiesta nuevos!»
De verdad, ¿qué más necesitas? Fuente.
4.
Mi hijo de 3 años y yo estábamos en casa de mi madre, y cuando teníamos que irnos le dije, vamos, tenemos que ir a casa y darnos una ducha. Para hacerla reír le dije que necesitábamos una ducha porque nuestros traseros apestaban.
Más tarde, cuando llegamos a casa, en un ascensor lleno de gente, mi hija se dirigió a mí y me dijo: «Mamá, tienes que ducharte porque tu trasero está apestoso».
Me quedé mortificada. Fuente.

5.
A mi madre le encanta contar esta historia.
Estábamos en una misa católica. Yo tenía entre 2 y 3 años. En algún momento de la misa tocaron la campana del altar. Mientras sonaba, la iglesia se quedó en silencio y yo grité: «¡¡¡Teléfono!!!» Fuente.
6.
Llevaba a mi hija de vuelta del baño atravesando un sitio de brunch hipster, lleno de modernos, mientras gritaba a todas las mesas: «¡Él se ha tirado un pedo!». Por si había alguna duda, también me señalaba a la cara. Fuente.
7.
En el supermercado con mi hija, que tenía 2 años, estábamos a punto de cruzarnos con una señora afroamericana en un pasillo. En ese momento, ella nunca había visto a nadie con un color de piel más oscuro que el suyo. Cuando está a medio metro de nosotras, la ve, se vuelve hacia mí y grita (mientras señala a la mujer): «¡Mira, mamá! ¡Es una señora de chocolate!». Me quedé helada un segundo y le respondí: «Sí, cariño, ¿no es preciosa?». Ella me dijo gritando que sí, y yo prácticamente salí corriendo por el pasillo. La pobre señora se lo tomó muy bien.
En otra ocasión, nos encontramos con un hombre con un gancho por mano y ella se acercó corriendo a él para preguntarle si era el Capitán Garfio.
Por suerte, él dijo que sí y fingió que corría tras ella. Fuente.

8.
Mi hijo de 4 años se estaba portando mal en una tienda y le dije que si no se controlaba nos íbamos a tener que ir. Se puso peor, así que le levanté y le llevé por toda la tienda. Sorprendentemente, se resistió poco. Pero cuando pasamos por las cajas, dijo en voz alta: «¡Oiga, señor, bájeme!». Sin dudarlo, no hice contacto visual con nadie, solo me puse rojo como un tomate y seguí caminando hacia la puerta. Fuente.
9.
Cuando tenía menos de 5 años, mi papá me solía preguntar en broma si quería una cerveza fría. Yo siempre respondía que «no», hasta que un día, cuando estábamos en el supermercado, mientras estábamos en la cola me preguntó si quería algo y respondí: «Una cerveza fría». Fuente.
10.
El hijo de mi amigo le preguntó una vez a la amiga de su mamá dónde tenía las bubis (la amiga tenía los pechos mucho más pequeños que los de su mamá). Fue ciertamente incómodo para todos los presentes. Fuente.

11.
Cuando mi prima tenía unos 2 años todavía se bañaba de vez en cuando con su madre, mi tía. Una noche, estando en su casa para cenar, de la nada le dijo a mi tío: «¡Papá, tú también tienes pelos en el pipí!». Esa fue la primera y única vez en mi vida que estuve a punto de necesitar la maniobra de Heimlich. Fuente.
12.
Después de escuchar la frase en una película, mi hijo pequeño gritó: «¡Bájame, idiota!» en la iglesia. Fuente.
13.
Estando en público, mi hija de casi 3 años me dijo: «¡Veo un bebé ahí dentro!» mientras apuntaba con el dedo a mi estómago. No tengo un bebé ahí. Es el peso extra por haberla tenido a ella. Fuente.

14.
No me pasó a mí, sino a mi partera.
Cuando estaba embarazada de su segundo hijo, su hija de tres años le preguntó por qué su barriga era tan grande. Le dijo que había un bebé ahí dentro.
Se dirigió al papá y le preguntó: «¿También tienes un bebé ahí dentro?». Papá le respondió amablemente: «No, solo estoy gordo».
Unos días después, en la cola del supermercado, había una señora muy grande detrás de ellos en la cola. La niña le preguntó a la señora «¿Tiene usted un bebé en la barriga como mi mamá?».
La señora fue amable y simplemente le dijo que no, a lo que la niña respondió: «Oh, ¿entonces solo está gorda?». Fuente.
15.
Mi mamá me contó una vez que dije muy alto en una sala de espera «¿Pero cómo se mete el bebé en la barriga?» Todo el mundo se quedó en silencio esperando la respuesta. Fuente.
16.
En este caso, yo era el niño pequeño. En aquella ocasión, mi mamá nos había llevado al zoológico. Nos lo estábamos pasando en grande. Cuando llegamos a la exhibición de tortugas de Galápagos, vi que una tortuga había montado a otra. Sin darme cuenta de lo que estaba pasando, grité tan fuerte como pude: «¡Mira, mamá, están jugando al caballito!» Mi mamá se sintió muy avergonzada y trató de distraerme, mientras la gente miraba y se reía. Buenos tiempos. Fuente.

17.
Cuando era un niño pequeño, mi madre me dijo que no saliera solo a la calle porque una mala persona podría atraparme. Ella solía decir cosas como esa. Pensó que me estaba enseñando a estar seguro, pero realmente me traumatizó.
Un día, estaba montando mi triciclo y ella caminaba detrás. Pasamos junto a un par de desconocidos parados en un camino de entrada hablando, me asusté y dije en voz alta: «¡Mami! ¡¿Esas son las malas personas?!» No lo recuerdo bien, pero por lo visto las miradas en sus rostros no tenían precio. Fuente.
18.
Mi hija caminó hacia el otro extremo del pasillo del supermercado mientras yo estaba eligiendo algo y luego gritó: «¡Papá, me acabo de tirar un pedo enorme! ¿Quieres venir a olerlo?». El anciano que estaba cerca de mí casi se muere de risa, mientras su horrorizada esposa le arrastraba lejos. Fuente.
19.
Estaba en el supermercado y mi hijo, que tenía unos 5 años en ese momento, corrió hacia mí, me agarró de la mano y empezó a tirar de mí hacia el siguiente pasillo. «¡Papá! ¡Papá! ¡Mira! Ninjas de verdad». Señalaba a dos mujeres con burkas completos. Fuente.

20.
Mi hermano menor tiene más de 10 años menos que yo, así que crecí con él avergonzándome en público.
Lo peor fue un año alrededor de Navidad, cuando fuimos a Walmart después de ir a un servicio religioso. El servicio trataba sobre el nacimiento de la virgen y cómo ninguna otra virgen había tenido un bebé antes. Mi hermano probablemente tenía entre 4 y 5 años en ese momento, así que aunque no sabía exactamente qué hacía que alguien fuera virgen, ese servicio le enseñó que las vírgenes no podían tener bebés.
De todos modos, estamos en la fila para pagar y detrás de nosotros hay una mujer que obviamente está embarazada. Mi hermano la señala y dice en voz muy alta: «¡Mira, esa señora no es virgen!» Fuente.
Y a ti, ¿alguna vez te ha avergonzado un niño? ¿O has sido tú el niño que ha avergonzado a los demás?