Hay un momento en la vidas de los niños en el que empiezan a levantarse, caminar, y a encontrar todo irresistiblemente interesante. Por primera vez en su vida, se hacen preguntas como, por ejemplo, ¿qué pasa si raya una televisión? ¿O si coloca muchos juguetes en el aire acondicionado?
Lógicamente, desde el punto de los padres es genial que quieran ser independientes… pero los resultados pueden ser a menudo desastrosos. Atento a estos padres que se tomaron con mucho sentido del humor —y sorprendente calma— las travesuras de sus hijos.
“Mi hija decidió ayudarme a lavar el coche. Con la ayuda de una piedra”.

“A mi hermana se le antojó un jugo de naranja”.

“Aquí está toda la basura que mi hijo puso dentro del tubo del aire acondicionado durante los últimos 6 años”.

“Mi hija calentó la masa para los waffles en el horno de microondas durante 5 minutos”.

“Mi hermano decidió probar el sabor de este tubo de plástico para la piscina”.

“Nunca permitas a tus hermanos pequeños usar tu goma de borrar”.

“Mi primo pequeño estaba jugando en el iPad. Cuando perdió, se enfadó tanto que casi hizo un agujero en él”.

“Así se comió mi hijo su plátano esta mañana”.

“Mi hijo cree que se escondió perfectamente”.

“Mi hija de 5 años está aprendiendo a cocinar. Le piqué zanahoria, hierbas, pepino, cebolla y lo aderezó todo con mostaza. Se lo dio a su querido papá”.

“Cuando mi esposo intentó esconder esta obra de arte picante en el refrigerador, mi hija le dijo: «¿A dónde vas? ¡Tienes que comerlo! El plato debe estar vacío (son las palabras de la abuela). Si no vas a hacerle caso a tu hijo, entonces tu hijo tampoco va a hacerte caso a ti». Esta es la frase favorita de mi esposo”.
Cuando eres niño, nada te puede detener… ni mucho menos un envoltorio.

“Por fin compré un monitor nuevo. Literalmente después de un par de minutos de haberlo sacado de su caja, mi hijo hizo esto”.

“Mi hijo de 4 años se hizo este supuesto sándwich de queso”.

“Esto… duele”.

“A mi hijo de 7 años se le ocurrió un método genial para no perder la única llave del candado”.

“Mi hijo trató de engañar al Ratoncito Pérez para obtener más dinero poniendo otros ‘dientes’ debajo de la almohada”.

“Nuestro hijo decidió que había que limpiar a fondo la consola de videojuegos”.

“Mi mamá estaba revisando viejos documentos, y encontró un maravilloso ejemplo de mi ingenio, de cuando iba en segundo grado de la primaria”.

“Firma del padre: Mamá”.
Y tú, ¿recuerdas alguna travesura digna de aparecer en esta recopilación? Cuéntanoslo en los comentarios.