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18 personas que se marcharon en medio de una cita comparten sus historias de terror

Todos hemos tenido alguna vez una primera cita incómoda. Diantres, probablemente lo normal es que una primera cita sea una experiencia marcada por los nervios, y las expectativas de causar una buena primera impresión. Especialmente en estos tiempos en los que las citas se planean a través de Tinder y aplicaciones similares, con gente a la que no se conoce en la «vida real».

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Estas aplicaciones se han convertido en todo un fenómeno social, desde que en 2014 Tinder se convirtiera en un servicio enormemente popular, para orgullo de sus creadores. Pero lo que tal vez no sepan estos emprendedores es que de las millones de citas semanales que tienen lugar gracias a la magia del ligoteo vía Tinder, muchas de ellas podrían ser carne de una serie de terror… o, como mínimo, de una tragicomedia.

Desde citas con invitados inesperados a personas que sacan su peor cara delante de su sorprendida pareja, aquí tenéis una serie de citas realmente inolvidables. Todas tienen una cosa en común: uno de sus protagonistas se marchó antes de que terminara. ¡A veces incluso antes de que empezara!

1.

Cita a ciegas. Fue hace años, pero nunca olvidaré a este tipo. Mi primo preparó la cita, con las mejores intenciones. Se supone que iríamos a cenar, y luego a ver una película. Cuando viene a recogerme, parece bastante molesto. Le saludé con alegría, e intenté entablar conversación con él, pero parecía muy distraído.

Cuando llegamos al restaurante, coge una peluca roja que estaba en el asiento trasero y me pregunta con total seriedad si me la puedo poner. Le miro confundida. No tengo idea de qué es lo que pretende. Continúa explicando que está intentando poner celosa a su ex novia, y que le ha estado diciendo a todos que está saliendo con una pelirroja. Soy morena.

Se enfadó porque llevaba el pelo suelto, ya que eso significaba que llevaría más tiempo recogerlo debajo de la peluca. Salí del coche, caminé hacia el baño en el restaurante y llamé a una amiga que era mi rescate de emergencia. Cuando llegó, subí a su coche y me marché. Nunca le volví a ver. Fuente.

2.

Tuve una cita con un chico que, como aprendí rápidamente, tenía opiniones anticuadas sobre las personas discapacitadas y las mujeres. Soy una mujer sorda.

Le sorprendió que yo, como persona sorda, no tuviera un cuidador que me ayudara a hacer las cosas del día a día y me llevara por la ciudad, y pensó que todas las personas discapacitadas deberían estar hospitalizadas.

No estoy muy segura de por qué me invitó a salir, ya que sabía que era sorda. De todos modos, no creo que sea mi trabajo educar a las personas sobre cómo las personas discapacitadas suelen ser capaces de cuidarse a sí mismas. Le dije que no pensaba que fuera a funcionar, me disculpé, y me marché. Fuente.

3.

En otra ocasión, salí con un chico agradable, el típico payaso de clase. Nos llevábamos bien y me hacía reír, lo que me gustaba. Así que cuando me invitó a salir, le dije que sí. Fuimos a cenar, y cuando nos acercábamos al final de la cita, confesó que no tenía suficiente dinero. Me ofrecí a pagar porque son cosas que pasan cuando eres universitario, no tienes mucho dinero, etcétera. Dijo que no, e insistió en que cenáramos y saliéramos corriendo. En un momento que fui al baño, busqué a nuestra camarera, le dije lo que estaba planeando, y tras disculparme profusamente pagué la cena y la propina, y me marché. Me planteé no pagar su parte, pero no quería dejarle a ella el marrón. Fuente.

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4.

Ocurrió al comienzo de la cita … Me recogió, me subí al coche y me pasó el alcoholímetro. Me dijo: «Bebí un poco de vino mientras esperaba que salieras, ¿puedes soplar esto para que pueda arrancar el coche?»

Me largué inmediatamente. Fuente.

5.

Comenzó a hablar de «nuestra boda» y «nuestros futuros hijos» en nuestra primera cita. No estaba bromeando, y cuando le dije que era demasiado pronto para hablar de eso, me miró con curiosidad y dijo: «¿No quieres casarte?». Era la primera cita online a la que iba. Fuente.

6.

Le dije que era daltónico, ella retrocedió y dijo que era «asqueroso». Se quedó sentada mirándome como si tuviera la peste o algo así. Me levanté y me fui. Fue realmente extraño. Fuente.

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7.

Habíamos salido alguna vez antes, pero pensé que estaría bien invitarla a cenar una noche. Apareció en el restaurante, seguida de su hermana, luego de su mejor amiga… Y sus respectivos novios, ninguno de los cuales tenía dinero.

Le molestó que dijera que no tenía suficiente dinero para alimentar a seis personas, cuando una comida para dos ya me habría costado 40 libras o más, así que me fui. Me envió un mensaje de texto de camino a casa diciendo que habíamos terminado, y no me molesté en responder. A día de hoy no tengo ni idea de por qué pensó que era socialmente aceptable traer a cuatro personas más a nuestra cita sin decírmelo primero. Fuente.

8.

Fue al comienzo de la cita. Me recogió y lo primero que me dijo fue: «No tienes muy buen aspecto, ¿puedes ir a cambiarte?» Dije: «Claro». Volví a entrar, me quité el maquillaje, me puse el pijama y pedí comida por teléfono. Unos minutos más tarde, llamó a mi puerta y se sorprendió de que no quisiera continuar la velada con él.

Para los que han preguntado: Me veía hermosa. Llevaba un vestido azul oscuro, tacones negros, cabello rizado y maquillaje. El único problema es que él era idiota. Fuente.

9.

Le estaba contando una historia y ella empezó a mirar su teléfono y a reír. Le pregunté quién era. «Solo un chico.»

Me pregunto cuánto tiempo tardó en darse cuenta de que me había ido, porque desde el exterior miré hacia atrás y ella todavía se estaba riendo mirando su teléfono. Fuente.

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10.

la cita solo duró unos 10 minutos, ella no dejaba de hablar de su ex novio. Cómo compartían un perro, cómo almorzaban juntos todos los días, cómo le consiguió un trabajo increíble, cómo tenía un montón de cosas en su sótano… incluso las cosas que a él le excitaban de ella.

Me disculpé y le dije que me habían llamado de una emergencia en el trabajo. Fuente.

11.

Yo tenía 22 años y él 28, y me pidió que le recogiera en «su» casa que estaba a mitad de camino hacia el restaurante. Resultó ser la casa de sus padres. No estaba listo para la cita porque estaba terminando de «trabajar» en su ordenador portátil. Pero, después de esperar 30 minutos, subí a su habitación y descubrí que estaba jugando a World Of Warcraft. Dijo que terminaría pronto y me quedé esperando a su lado, pero a los 20 minutos amenacé con marcharme. En ese momento intentó que nos enrolláramos. Le pedí ir al baño para «refrescarme» y me marché. Me llamó 4 veces en 5 minutos preguntando a dónde fui. Fuente.

12.

Conocí a una chica en Internet. Se presentó borracha a nuestra primera cita, con una amiga borracha… y un hijo de un mes que se había olvidado de mencionar. Me excusé para ir al baño y salí corriendo como si mi trasero estuviera en llamas. Fuente.

13.

Raspó la parte inferior de su coche con el suelo del camino de entrada de mi casa. En vez de ir a la cita fuimos directamente a un mecánico para valorar los daños. Me dijo que si se podía solucionar rápidamente, solo me haría pagar la mitad. Le que mi hermano era mecánico, que me dejara ir a llamarlo.

Salí y cogí un taxi de vuelta a casa. No volví a saber de él. Fuente.

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14.

No es exactamente lo mismo, pero ahí va. Tuve una primera cita que pensé que había estado bien. Muchas risas, buenos momentos, coqueteo, etcétera. Pero esa misma noche más tarde me envió un mensaje de texto con algunas preguntas. La primera fue: «¿Por qué te presentaste así vestida a nuestra cita? Quiero decir, no tenías mal aspecto ni nada, pero la mayoría de las mujeres se esfuerzan mucho más en una primera cita». De acuerdo, no iba muy arreglada, pero fue un almuerzo en un asador que habíamos organizado en el último minuto. Llevé una blusa, vaqueros, y un poco de maquillaje. Fuente.

15.

Cita a ciegas, en un restaurante indio. Lo primero que hizo fue sacar una carpeta con fotos de él junto a varias celebridades. Me va enseñando las fotos, una por una. Mientras, me agarraba del brazo.

Después de unos 15 minutos de esto, le digo: «No creo que seamos compatibles. Creo que debería irme», y me levanto para irme. Él también se puso de pie y me gritó mientras me iba. No, no miré atrás. Fuente.

16.

Llegó 45 minutos tarde, se enojó porque otro chico había comenzado a charlar conmigo en el bar mientras esperaba, y luego empezó a hablarme sobre los mensajes satánicos ocultos en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos. Fuente.

17.

Me dijo que quería tener tantos hijos como fuera posible con tantas mujeres como pudiera. Fuente.

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18.

Tuve una cita con una chica muy guapa. Un camarero muy entusiasta y amigable se acercó a nosotros y nos dijo: «Hacéis muy buena pareja». Ella le lanzó una mirada que agriaría la leche, y le respondió: «Cállate, estamos intentando tener una conversación».

Ese camarero tan entusiasta en realidad era uno de mis mejores amigos, y el dueño del restaurante, y venía a ofrecernos bebidas gratis. Le dije a la chica que esperaba que se hubiera marchado cuando volviera de disculparme con mi amigo, y así fue. Alguien que no es amable con un camarero no es una buena persona. Fuente.

Y tú, ¿alguna vez te has marchado en medio de una cita?