Todo el mundo está de acuerdo en una cosa: la crianza no es una tarea sencilla para nadie. Y, dentro de la crianza, una situación que pone a prueba los nervios de los padres son las temidas pataletas. En el súper, a la hora de marcharse del parque, en un avión… a veces, parece que los niños tienen un olfato especial a la hora de elegir el momento más inoportuno.

El principal motivo para las pataletas es que el niño no tiene el lenguaje tan desarrollado como para expresar lo que quiere. Por otro lado, tampoco sabe todavía cómo gestionar la frustración que está sintiendo. Afortunadamente, con el tiempo las rabietas empiezan a formar parte del pasado, pero, ¿qué hacemos mientras tanto?
Hay padres que recurren a estrategias ingeniosas, diferentes de las que se empleaban en estilos de crianza más tradicionales. Y, aunque no tengan una efectividad del 100%, a veces tienen efectos tan positivos que superan las expectativas. Aquí tienes 18 trucos para gestionar las rabietas de los pequeños, y no tan pequeños, compartidos por otros padres que luchan por conservar la cordura.
1.
Lo único que funcionaba todas las veces cuando mi recién nacida no dejaba de llorar, era llegar al límite y empezar a sollozar delante de ella. Dejaba de llorar inmediatamente y me miraba con cara de confusión. Fuente.

2.
Después de 7 años de cuidado infantil en guarderías antes de tener la mía propia, el mejor consejo que tengo es que incluso si tienes que forzarlo a través de los ojos llorosos y la falta de sueño, finge estar emocionado de ver a los maestros. Los niños confían en quién confías y están felices cuando tú lo estás, si exageras lo geniales que son sus maestros, sus pequeños cerebros harán esa conexión rápidamente. Fuente.
3.
Cuando mi hija era recién nacida, le encantaba el secador de pelo. Nuestra partera dijo que teníamos que usarlo para secarla después de bañarla porque para muchos bebés eso es más cómodo que usar una toalla. Ella se puso muy feliz cuando empezamos a hacerlo. A partir de entonces, cuando lloraba, la acostaba en el cambiador y usaba el secador de pelo con ella (por supuesto, a una temperatura no demasiado caliente y con suficiente distancia). A menudo se quedaba dormida de esta manera. Un día empezó a odiar todo lo que hace ruido y ahora detesta el sonido del secador de pelo, pero hasta entonces funcionó a las mil maravillas. Fuente.
4.
No he leído libros sobre el tema, pero nuestro terapeuta infantil, que trabajó con nuestros hijos, tenía una recomendación sobre cómo lidiar con nuestro hijo de 2 años que funcionó muy bien: Reconocer sus sentimientos, identificar el mal comportamiento, redirigirlo al comportamiento preferido y luego darle espacio para expresar sus sentimientos si es seguro hacerlo.
El objetivo es ayudarles a identificar sus sentimientos y hacer que aprendan herramientas para afrontarlos apropiadas para su edad. Mi hija de 2 años aún no sabe cómo respirar profundamente, así que la dejamos que llore, o que ande por ahí enfadada, o acurrucarse con juguetes, etc.
Ejemplo: Veo que estás muy molesto porque no vamos a cenar macarrones con queso. Es frustrante no poder comer exactamente lo que quieres todo el tiempo. Pero, ahora mismo, es la hora de la cena y necesito que te sientes a la mesa y comas tu comida.
*continúa llorando o teniendo un berrinche*
Está bien, tienes grandes sentimientos sobre la cena. Puedes estar enojado durante 5 minutos, y luego será hora de venir a comer. ¿Te gustaría seguir llorando en el sofá, o te gustaría darte un paseo por la casa para tranquilizarte? Fuente.

5.
A veces me funcionaba poner al bebé en una mochila portabebés y ponerme a caminar por la casa. Desarrollé una forma de caminar especial que era ligeramente saltarina que, creo, imitaba estar en el útero. (Lo llamé mi «Paseo de zombis» porque solía estar muy cansada). El bebé se dormía y luego podía acomodarlo en la cama. Fuente.
6.
Mi hija tuvo una época en la que le daba por golpear las cosas. Yo la detenía suavemente, y le decía que estaba bien enojarse, pero no golpear. Si era por un juguete, le quitaba el juguete hasta que se le pasaba. Pero mientras tanto le daba abrazos y amor. Más tarde, cuando estaba calmada, hablábamos de ello y yo le decía cosas que sí podía hacer cuando estaba enfadada. El hábito desapareció bastante rápido. Fuente.
7.
Mi hijo, que acaba de cumplir 17 meses, lloraba mucho y era inconsolable. Conseguí un proyector de luz de estrellas que proyecta estrellas de diferentes colores en el techo y las paredes (con las luces de la habitación apagadas) y tiene un botón para que se muevan lentamente. Se queda totalmente relajado en su cuna señalando y hablando con entusiasmo sobre lo que ve. Estamos en habitaciones separadas, pero en cuanto le escucho, enciendo el proyector y voy a cepillarme los dientes, ir al baño, preparar el café, etc. No estoy seguro de cuánto tiempo estará emocionado por esto, pero lleva una semana muy, muy emocionado. Fuente.

8.
Durante unos 5 años en la escuela secundaria, solía trabajar como voluntario en un campamento de verano con niños de 18 meses a 3 años. Os prometo que el 99% de los niños que lloran al dejarlos dejan de llorar en cuanto sus padres se van. Cuanto más tiempo intentaban los padres demorarse y consolar a su hijo, más tiempo tardaba el niño en calmarse y divertirse.
La mejor manera que teníamos para tratar con los llorones era hacer que los padres se los entregaran a su monitor favorito en la puerta y se fueran inmediatamente. Luego, el monitor llevaba a los niños a su actividad favorita y los involucraba en los juegos. En entre 5 y 10 minutos, los niños estaban jugando felizmente con sus amigos. ¡Algunos de ellos ni siquiera querían irse al final del día! Fuente.
9.
¡Dale a tu hijo algo para sostener justo en el momento en el que comienza el berrinche! Un coche de juguete, un peluche, una galleta, un trozo de apio. ¡De esta manera consigues romper su ciclo del llanto! Fuente.
10.
Cuando mi hijo de cuatro años y mi esposa se enfadan, él corre a su habitación enojado y llorando de frustración.
Después de un rato voy a su habitación a consolarlo. Le encanta cuando le explico de manera detallada por qué está enojado, herido y molesto. Literalmente comienza a reírse de alivio, supongo que porque quieren que alguien les «entienda» y valide sus sentimientos. Fuente.

11.
Siempre hay una razón para una rabieta: hambre, fatiga, frustración (generalmente por no ser escuchado, o atendido), aburrimiento, o expectativas poco realistas.
Cuando hay una rabieta, una vez que se aborda la necesidad, por lo general se disipa. Fuente.
12.
Mi hermanita usa la técnica de “olfatear las flores y soplar las velas”, funciona casi siempre.
Les ayuda a inhalar por la nariz y exhalar por la boca. Fuente.
13.
Un terapeuta me dijo una vez que mi hijo adolescente solo quería discutir conmigo. Realmente no importaba sobre qué. Así que simplemente no discutas. Expon tu caso, es decir: «No vas a ir a la escuela hoy». Luego no entres en discusiones. Niégate a discutir. Simplemente repite con calma: «Hoy no irás a la escuela». Puedes añadir algo como: «Esta conversación se ha terminado». Niégate a participar en la discusión. Fuente.

14.
Mi hijo de 3 años me pilló desprevenida el otro día cuando perdí los estribos y le levanté la voz.
Me dijo: «Mami, cuando gritas, me enseñas a mí y a (hermanito) que está bien gritar. No es agradable».
¡Maldita sea, chico, deja de usar mis tácticas de crianza en mi contra y déjame tener mi crisis de agotamiento en paz! Fuente.
15.
Cuando un adolescente esté enfadado, déjale tener sus emociones. «Veo que estás molesto. Está bien sentirse así. Avísame cuando estés listo para hablar». Más tarde, recuérdale que estás ahí. «Oye, solo quiero recordarte que te quiero incluso cuando estás molesto y necesitas espacio. Avísame si quieres que hablemos o que sigamos con lo que estábamos haciendo».
Nuestros hijos no necesitan que los tomemos constantemente de la mano y les solucionemos los problemas. Fuente.
16.
Una vez, mi hijo de 2 o 3 años me gritó a todo pulmón: «¡¡Eres un juguete!!». Había estado viendo Toy Story y para él ese era el peor insulto de todos. ¡Tuve que darme la vuelta para que no me viera reír! Fuente.

17.
Mi hija de 4 años tiene muchas rabietas cuando no la dejamos hacer lo que quiere. Puede tener hasta 15 al día.
Ayer me quedé dormida. Tenía que haberme levantado a las 8 a.m., y me desperté a las 9 a.m. Mi hija suele tardar media hora en despertarse así que era un problema. Salté de la cama, fui a su habitación y la desperté. Ella no estaba contenta.
Empezaron el berrinche y los gritos porque quería quedarse en la cama y no quería ir a la guardería. La vestí y siguió gritando. Me sentí fatal por ella. Ella estaba llorando a gritos: «¡Quiero dormir, mamá!».
Me senté en su cama, y le dije: «Ven aquí». La abracé y le dije: «Lo siento. Sé que quieres quedarte en la cama, pero mamá se quedó dormida y tenemos que ir a la escuela. Tenemos que ser muy rápidos hoy. ¡Lo siento mucho cariño!».
Ahí terminó el llanto. Ella me devolvió el abrazo y dijo: «Está bien, mamá. Seré muy rápida hoy».
Hizo en 20 minutos lo que normalmente tarda 1:30 h. en hacer. Desayunó, se cepilló los dientes y salió de la casa sin apenas quejarse.
A veces, explicar las cosas con sencillez puede marcar la diferencia en el día de un niño. Me sentí muy orgullosa, solo quería compartir esta pequeña joya con vosotros. Fuente.
18.
Mi truco era darle algo de actividad física durante 15-25 minutos alrededor de las ocho en punto, luego darle un baño con aceite de lavanda y tal vez frotarle un poco en el pecho, y luego leer un cuento en un tono muy aburrido que se vuelve más suave y más suave, y simplemente dejar que se duerma alrededor de las nueve. Fuente.
Y tú, ¿cómo consideras que debe ser la crianza ideal de un niño?