web analytics

El milagroso aterrizaje de un vuelo rumbo a Málaga con el piloto en el techo del avión

El piloto fue succionado por la ventana a más de 5.000 metros de altura.

Apenas pasaban las 7:00 de la mañana, pero para muchos turistas el madrugón en pleno mes de junio merecía la pena para disfrutar del inicio del verano en plena Costa del Sol. El destino del vuelo de British Airways era Málaga, pero aquel avión que partió desde Birmingham un 10 de junio de 1990 nunca llegó a aterrizar en el aeródromo malagueño. En cambio, se convirtió en protagonista de uno de los incidentes más sorprendentes —e inverosímiles— de la historia de la aviación.

Wikipedia

El vuelo lo capitaneaba Tim Lancaster, con Alastair Atchison de copiloto. Despegó con absoluta normalidad, y cuando llevaban apenas 20 minutos en el aire las azafatas procedían a preparar el desayuno para los 81 pasajeros que iban a bordo. En ese momento, se escuchó un fuerte golpe: se había roto un cristal del parabrisas izquierdo de la cabina, lo que produjo una descompresión explosiva en el avión.

Así fue el incidente.

El avión se encontraba en ascenso, y al alcanzar una altitud de 5.300 metros el parabrisas del lado del capitán se desprendió. La ventana, literalmente, succionó al capitán, quedando su cabeza y su torso al aire libre mientras sus piernas permanecían dentro. Mientras, los asistentes de vuelto le agarraban desesperadamente.

Sur

En la web especializada aviation-safety.net, que recrea sucesos aéreos a partir de informes oficiales, lo relató de esta manera: «A las 07:33 horas, mientras el personal de cabina se preparaba para servir comida y bebidas y la aeronave ascendía a una altitud de presión de, aproximadamente, 17.300 pies, hubo un fuerte estruendo y el fuselaje se llenó de niebla de condensación. Inmediatamente fue evidente para la tripulación de cabina que se había producido una descompresión explosiva».

La vida de Lancaster fue salvada gracias a la rapidez de actuación de un asistente de vuelo que estaba en la cabina, Nigel Ogden. Mientras el piloto quedaba literalmente recostado sobre el techo del avión, Ogden le sujetó fuertemente de la cintura. «Todavía sostenía a Tim, pero mis brazos se debilitaban y luego se resbaló. Pensé que lo iba a perder, pero terminó doblado en forma de ‘u’ alrededor de las ventanas», contó posteriormente el asistente.

Sur

A pesar de que llevaron a pensar que el capitán estaba muerto, el copiloto ordenó a la tripulación de cabina que no soltaran su cuerpo por nada del mundo. Además de mantener las esperanzas de que sobreviviera al accidente, temía que su cuerpo pudiera ir a parar al motor izquierdo, causando a su vez un incendio en el motor. Mientras el copiloto Atchinson tomaba los mandos del avión, la puerta de la cabina se abrió de par en par y el caos reinó entre los pasajeros.

Escenas de pánico entre todas las personas a bordo.

Atchitson decidió entonces comenzar un descenso de emergencia lo más rápido, para llegar cuanto antes a una altitud que ofreciera suficiente oxígeno. El avión simplemente no estaba equipado para proporcionarlo a todos los pasajeros. Además, activó el piloto automático que se había desactivado temporalmente y emitió una llamada de socorro.

Para tratar de poner a salvo a los pasajeros, el vuelo se dirigió de manera urgente a Southampton. El aterrizaje, liderado por el copiloto, fue todo un éxito a pesar de los enormes problemas técnicos y de visibilidad, y el avión tomó tierra a las 7:55 horas, menos de media hora después de que comenzara el incidente.

El resultado, a pesar de todo, no pudo ser mejor: ni un solo pasajero herido, a pesar de los momentos de pánico que se vivieron. Más milagroso todavía fue que salvaron la vida del piloto. Los bomberos le bajaron de la parte exterior del avión y fue trasladado al hospital con fracturas óseas en el brazo y la muñeca derecha, una fractura del pulgar izquierdo, hematomas, congelación y conmoción.

Así lo relató posteriormente Lancaster a los medios.: «Me acuerdo que hubo un ‘bang’ y que desapareció la ventanilla. Inmediatamente fui absorbido. Mi primer pensamiento fue que tenía que intentar seguir respirando. No sentí ningún dolor mientras todo estaba sucediendo, pero recuerdo el golpe del viento».

La investigación posterior al incidente dio la vuelta al mundo, ya que el caso recibió una gran atención en los medios de comunicación. Se reveló que el fallo estuvo en la sustitución del parabrisas que se abrió, ya que se pusieron unos tornillos que no eran exactamente los especificados por el fabricante. Esto hizo que la ventanilla saltara en pleno vuelo.

Sur

El incidente fue recreado en un documental llamado «Air Crash Investigation-Blow Out«, emitido por National Geographic Channel en 2005. También fue protagonista de un capítulo de la serie Mayday: Catástrofes aéreas, una serie documental canadiense, en el capítulo titulado «Explosión en la cabina«. Una cosa es segura: a los pasajeros que lo vivieron será difícil que se les olvide mientras vivan. Por su parte, los miembros de la tripulación que impidieron la muerte del piloto y una catástrofe mayor fueron años más tarde reconocidos por la mismísima Reina de Inglaterra.