Recrea con los mismos protagonistas las capturas que hizo hace 40 años.
Las fotografías pueden ser una excelente manera de recordarnos cómo éramos hace unas décadas. Proporcionan una ventana al pasado que nos muestra cuánto hemos cambiado. Los archivistas digitales están trabajando para digitalizar nuestras colecciones de fotografías históricas y hacerlas accesibles para las generaciones futuras. Las fotos pueden considerarse como una forma de viajar en el tiempo, ya que gracias a ellas tenemos mucha información sobre cómo era la gente en el pasado, cómo vestían, qué comían, etc.

En los años 70, 80 y 90, el fotógrafo callejero británico Chris Porsz pasó horas caminando por la ciudad de Peterborough, en Reino Unido, retratando a cientos de personajes increíbles. Ahora, 40 años después, Porsz ha localizado a esas mismas personas para recrear sus imágenes, lo que ha dado como resultado unos hermosos reencuentros. Con la nostalgia por bandera, el fotógrafo británico ha capturado la magia del ciclo de la vida, creando unas yuxtaposiciones fotográficas verdaderamente mágicas.
Porsz consigue en muchos casos retratar a estas personas en la misma localización, y haciendo la misma pose de antaño. Pero este ambicioso trabajo ha requerido de algo más que habilidades fotográficas: gran parte del mérito reside en haber sido capaz de investigar y seguir pistas para localizar a los sujetos varias décadas después.


El resultado de su trabajo, como del de hace décadas, es una instantánea única de una ciudad y de su comunidad. Es curioso comprobar que algunas amistades se han desmoronado, y que, en cambio, otras se mantienen tan fuertes como hace 40 años. También hay personas que han fallecido, mientras que otras, que entonces estaban en su infancia, son ahora adultas. «Afortunadamente, tomé fotografías de todos los grupos de edad, ya que muchos personajes mayores han muerto desde entonces», dijo Porsz.
«No pude encontrar a muchos, ya que se han mudado por el Reino Unido, emigrado, se han peleado con sus antiguos amigos o familiares, o se han negado frustrantemente a participar, pero a pesar de todos los inconvenientes y con la serendipia de mi lado, en otros caso obtuve éxito», relató.


La idea del proyecto surgió cuando a Porsz le dieron una columna semanal en el periódico local, en la que publicó algunas de sus imágenes de hace años. Algunos de los lectores se reconocieron en las fotos, y le animaron a crear estas versiones actuales. Al final, el trabajo de Porsz no es únicamente sobre fotografía, sino que trata sobre la felicidad de estar vivos y sobre el sortilegio que los recuerdos ejercen sobre nuestra alma.
















Simplemente maravillosas. ¿Cuál te ha sorprendido más?