Según un estudio, las mujeres que dicen groserías al volante son más inteligentes

Al volante se incrementa nuestra agresividad.

Estamos seguros de que la escena te resulta familiar, sobre todo si eres conductor. Circulas con absoluta tranquilidad por la carretera, y de pronto alguien te hace un mal gesto, o directamente te grita, pudiendo incluso llegar al insulto. Incluso puede que tú lo hayas hecho en alguna ocasión.

Los culpables pueden ser numerosos: las prisas, los ambientes ruidosos,  el estrés que nos acompaña a diario… Se trata de situaciones en las que se incrementa nuestra agresividad. A pesar de que podríamos ser sancionados con multas, los insultos son especialmente frecuentes cuando viajamos en coche.

Un reciente proyecto de investigación en el que participaron personas de todas las comunidades autónomas de España, liderado por Jon Andoni Duñabeitia, director del Centro de Ciencia Cognitiva de la Facultad de Lenguas y Educación de la Universidad Nebrija, y María del Carmen Méndez Santos, profesora del Área de Lingüística de la Universidad de Alicante, se dedicó a recoger cuáles eran los más usados.

Entre ellos destacaron “gilip****s, imbécil y cab**n/cabr***a”. Pero lograron recoger más de 8000 insultos, que fueron clasificados según su frecuencia de uso y las características de los hablantes. Se recopilaron hasta 83 palabras diferentes usadas como ofensas de manera habitual, una cifra que está muy alejada de los cientos de términos que la lengua española considera como insulto.

Según Jon Andoni Duñabeitia, “este estudio sugiere que, a la hora de ofender, y a pesar de la riqueza de la lengua, hombres y mujeres de toda España suelen escoger los mismos insultos”.

Un estudio afirma que las personas que insultan a menudo son más inteligentes.

Hasta ahora, el uso de palabrotas era interpretado como un signo de mala educación, y escasa inteligencia, además de pocas capacidades para la diplomacia. Pero nada más lejos de la realidad: un estudio llevado a cabo por los psicólogos Kristin Jay y Timothy Jay de la Marist College y la Massachusetts College of Liberal Arts afirma que usar habitualmente insultos en realidad es algo habitual entre la gente más brillante.

Para poder demostrar su hipótesis, preguntaron a personas con edades comprendidas entre los 18 y los 22 años por todas las palabrotas que conocían. Lo hicieron con una curiosa prueba: les pidieron que echaran sapos y culebras por la boca durante 60 segundos. A continuación, les pidieron que hicieran lo mismo, pero recitando nombres de animales.

Los psicólogos llegaron a anotar un total de 533 expresiones malsonantes, algunas de ellas completamente inventadas pero igual de ofensivas que las clásicas. Posteriormente, pidieron a los participantes que hicieran un test de conocimientos del lenguaje.

En una segunda fase del experimento, a otros participantes les solicitaron que hicieran lo mismo, pero esta vez tenían que escribir insultos y los nombres de los animales que empezaran por la letra “a”. A este grupo también se le hizo pasar por la prueba de conocimiento del lenguaje.

Las conclusiones fueron claras: los que más palabrotas conocían, también tenían mejores capacidades lingüísticas que los demás. “Utilizar muchas palabrotas debería ser considerado un indicativo de habilidades lingüísticas”, explicaron los autores de la investigación. “Los que maldicen a menudo conocen el significado de las palabras y saben cuándo hay que utilizarlas, todo lo contrario que pasa con las personas que tienen pobreza de vocabulario”.

Por lo tanto, si eres una de esas personas que dice muchas groserías es posible que seas más creativo que el resto y, por ende, más inteligente. Pero depende de cómo estructures estas groserías, y cuántas palabras utilices. Además, se afirma que, siempre y cuando no sea para ofender a alguien más ni para tratar de comenzar una pelea, es recomendable hacerlo dentro del coche mientras conduces, de manera que no solo liberes estrés sino que además amenizas el trayecto.

Dices lo que piensas.

Vamos a ir más lejos todavía: estos investigadores también determinaron que quien tiene un amplio vocabulario malsonante podría lograr evitar situaciones de dolor de manera más efectiva. “Maldecir te puede hacer sentir mejor en ciertas situaciones. Si estás esperando una ambulancia y no tienes medicamentos, decir insultos puede incluso reducir la sensación de dolor”, en palabras del Dr. Richard Stephen.

Entre los beneficios de decir groserías en el coche podemos señalar la liberación de emociones e ideas arraigadas en tu pensamiento, además del hecho de que decir palabras al aire tiene un efecto positivo para el cuerpo. También tiendes a ser más honesto sobre tus sentimientos… y, mientras estés solo, no causarás discusiones con terceros.

Por último, te remitimos a un estudio de 2011 publicado en The Journal of Pain que hizo evidente que las personas que admitían decir más groserías de las que deberían eran, efectivamente, más felices… y las que más alto coeficiente intelectual tenían.

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