Un padre acompañó a su hija a una cita de Tinder, e intentó protegerla sin incomodarla

“Las mujeres son frágiles y los hombres son valientes”.

De acuerdo con un estudio publicado hace un par de años en The Journal of Pediatric Psychology, los padres son hasta cuatro veces más protectores con las niñas que con los niños. Aunque en muchos casos no exista mala intención detrás de esto, simplemente el afán de proteger a los hijos, la realidad es que los niños tienen que aprender a afrontar los miedos, independientemente del género.

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A fin de cuentas, cuando son pequeños los riesgos son los mismos para ellos que para ellas: caídas, heridas, decepciones, frustraciones, conflictos con otras personas. Entonces, ¿por qué no proteger de la misma manera a ambos? Si diferenciamos la manera en la que afrontan estas situaciones, estamos contribuyendo a que las niñas crezcan con más temor a lo desconocido, y que sean más dependientes.

Dicen que los deportes son un buen ejemplo de esta diferenciación durante la crianza. Estadísticamente, los padres tienden a inculcar a sus hijos deportes como el fútbol, la bicicleta, las artes marciales… mientras que en el caso de las niñas, se incentivan otros menos “peligrosos”, como podrían ser la gimnasia rítmica, el ballet, o el atletismo.

Caroline Paul es una bombera norteamericana que publicó una columna en el New York Times titulada “¿Por qué les enseñamos a las niñas que es bonito tener miedo?“. Caroline es una de las primeras mujeres bomberas de San Francisco, y le tocó trabajar durante más de doce años en uno de los barrios más peligrosos de la ciudad, donde las casas estaban más deterioradas y tendían a quemarse con más facilidad. Tuvo que hacer cosas como rescatar un cuerpo ahogado en la bahía, resucitar a un bebé, o arrastrarse a lo largo de innumerables pasillos humeantes.

Pero lo que más le llama la atención de su experiencia es que la mayoría de las personas le preguntan si tuvo miedo, algo que jamás ha escuchado que le pregunten a sus compañeros hombres. “Este miedo condicionado empieza a temprana edad. Muchos estudios reflejan que en las actividades físicas (deportes, excursionismo o juegos al aire libre), a las niñas se les advierte de apartarse de cualquier actividad que implique algún tipo de riesgo”, dice Caroline.

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Ella cuenta que aunque también fue una niña tímida, que tenía miedo de los niños más mayores, también creció leyendo sobre Lancelot, Harriet la espía, National Geographic, o Los caballeros de la mesa redonda. Literatura que no hablaba tanto de miedo, sino de valentía y aventuras.

“Yo me tiré en bicicleta por una cumbre empinada, y choqué un coche. Me deslicé en una montaña de hielo, y me di contra un árbol. No recuerdo a mis padres haberse asustado. Ellos comprendían que los contratiempos de este tipo eran parte de la infancia. Y sí, conservo algunas cicatrices, pero estas situaciones eran sinónimo de que tenía que intentarlo de nuevo, y en cada triunfo sobre el miedo, yo ganaba confianza”, dice Caroline.

Un padre acompañó a su hija a una cita de Tinder, y se convirtió en viral.

Nuestro protagonista de hoy es un padre que parece seguir queriendo sobreproteger a su hija… incluso cuando ella es toda una mujer. En su afán de protegerla, llega incluso a inmiscuirse más de lo necesario cuando ella está conociendo a su novio o potencial pareja. Es exactamente lo que le ocurrió a una tuitera conocida como @annertega en la red social del pajarito azul.

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Su experiencia se convirtió en todo un fenómeno viral, ya que su padre alcanzó un nivel pocas veces visto de sobreprotección. En su ánimo de querer proteger a “su pequeña”, este hombre cruzó todas las líneas: decidió acompañarla en su primera cita con alguien que había conocido a través de la aplicación Tinder.

Así, nuestro protagonista acudió al lugar de encuentro entre @annertega y el hombre que conoció en la aplicación. De esta manera, se aseguraba de que a su hijita no le ocurriera nada malo. Y si en el peor de los casos sucedía algo, él estaría ahí para defenderla.

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Eso sí, cuando pasaron unos minutos y se dio cuenta de que todo iba bien, hizo lo correcto y decidió retirarse del lugar, con la tranquilidad de saber que su hija estaba segura. Una situación que ha sido muy controvertida en las redes, como todo lo que rodea a las distintas formas de entender la paternidad, especialmente cuando se mezcla con cuestiones de género.

Mientras algunas personas criticaron esta medida sobreprotectora, otros alabaron a este padre, capaz de todo para asegurarse de que su hija se encuentre bien. Hay que destacar que todo ocurrió porque ella tuvo la confianza suficiente con su padre como para contarle que tenía una cita —según @annertega, su padre es “su bff”, o “mejor amigo para siempre”—.

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También, que ella no debía estar muy convencida: confesó en Twitter que fue “su primera y última” cita de Tinder.

Y tú, ¿qué opinas al respecto?