18 historias en las que alguien tenía “una noticia buena y otra mala” y todos aguantaron la respiración

“Tengo una noticia buena y otra mala”. La frase aparece en incontables chistes, en muchas ficciones… y a veces en la vida real. Muchos piensan que es una de las mejores maneras de dar una mala noticia, tratando de compensar lo negativo con lo positivo que también pueda tener la situación.

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Lo cierto es que las malas noticias casi siempre causan malestar, no solo en la persona que las recibe, sino también en la que las tiene que dar. Convertirnos en mensajero de unos hechos que van a sentar mal es una responsabilidad que no todo el mundo está preparado para asumir. Sin embargo, la alternativa puede ser peor: si pensamos que no estamos preparados para dar esta noticia, es posible que retrasemos lo inevitable, y esto sin duda afectará negativamente tanto a la persona que tiene que ser informada como a otras partes involucradas.

Sin embargo, también es cierto que no tenemos que dar por supuesto que debemos ser nosotros quienes informemos de la mala noticia. Siempre hay que pensar si somos la persona indicada, y si no hay alternativas mejores. También es imprescindible escoger bien el momento: es importante que la otra persona pueda concedernos su atención completa, y que no lleve consigo una carga emocional derivada de las actividades que ha estado haciendo recientemente.

Sea como sea, en Reddit alguien preguntó por anécdotas en las que alguien tuvo que dar “una noticia buena y otra mala”, y el resultado es un hilo lleno de formas terribles de dar malas —¡o buenas!— noticias. También hay ocasiones en las que las malas noticias se dieron de forma adecuada, pero la anticipación creo momentos de incomodidad y confusión. ¡Esperamos que te resulte tan interesante como a nosotros!

1.

“La buena noticia es que no voy a tener que volver a madrugar tanto para venir al turno de mañana. La mala noticia es que el motivo es que nos despiden a todos”. Fuente.

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2.

Estaba en un trabajo que odiaba, y lo abandoné. El apartamento que alquilé no me dejaba abandonar el contrato, incluso a pesar de haber ingresado un depósito. Empecé un negocio en otra ciudad a una hora de distancia.

Mientras visitaba a mis padres por el Día de los Caídos, mi socio en el negocio me llamó por teléfono. “Tengo buenas y malas noticias para ti, ¿cuáles quieres escuchar primero?” “Las malas”, le dije. “Pues resulta que el complejo de apartamentos en el que vives ha ardido hasta los cimientos”. “¿Y las buenas?”, pregunté. “Puedes abandonar el contrato”. Fuente.

3.

La buena noticia: Conseguí un ascenso en el trabajo, uno muy importante. Decidí llamar a mi prometida, que estaba visitando a sus padres, para contárselo.

La mala: No estaba con ellos, y me estaba engañando. Fuente.

4.

A mi esposa: “Buenas noticias: encontré tus gafas. Malas noticias: estaban dentro de la podadora de hierba”. Las perdió mientras trabajaba en el jardín. Fuente.

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5.

Cuando trabajaba en el departamento de fotocopias de Staples, no era capaz de entender cómo pedir algo para un cliente. Al final de mi turno, fui a ver a mi supervisor, y le dije: “Buenas noticias, he descubierto cómo hacer los pedidos y lo he escrito para que la próxima vez sepamos hacerlo. Malas noticias, dejo el trabajo”. De todas formas tenía pensado abandonar, pero él no me creyó incluso después de darle mi carta de dimisión. Fuente.

6.

Conocí a un tipo que antes de dar cualquier mala noticia siempre decía: “Bueno, la buena noticia es que somos grandes amigos”. Fuente.

7.

Recogí a mi mujer del aeropuerto. Habíamos estado intentando tener un hijo desde hacía meses, y ella vino en avión a verme porque esos días estaba trabajando en otro estado. Mientras salíamos en coche del aeropuerto, de pronto me dijo:

Mujer: “¡Buenas noticias! ¡Estoy embarazada!”

Yo: “¡Sí!” Miro la ecografía :”Espera, ¿qué es eso?”

Mujer: “Eso es el otro bebé…”

Tuve que parar el coche. Les terminamos llamando Alexis y Zoe, A-Z. Fuente.

 

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8.

En el instituto me salió fatal un examen de geometría. Era la época en la que ponían los resultados online, así que mi madre se cabreó conmigo, hasta que me di cuenta de un detalle. Aunque solo saqué un 40%, mi nota estaba un 20% por encima del promedio de clase. Ella llegó a la misma conclusión que yo: Había algún problema con el método que usaban para enseñar geometría. Fuente.

9.

“La buena noticia es que son las 3am y por fin he terminado el trabajo. Las mala noticia es que me he lavado los dientes con tu cepillo. Pensé que era el mío”. Fuente.

10.

En la universidad, era el encargado de supervisar a los estudiantes en probatoria académica que formaban parte de una organización a la que pertenecía.

Buenas noticias: Ahora solo tenemos 5 estudiantes en probatoria académica, en vez de 8.

Malas noticias: El motivo es que han expulsado a 3. Fuente.

11.

“Tengo buenas y malas noticias. Las dos son la misma. Estás despedido”. Mi padre a un empleado. Fuente.

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12.

Buenas noticias: Los médicos finalmente saben qué le pasa a tu tobillo.

Malas noticias: Es exactamente el mismo diagnóstico que mencioné cuando fui por primera vez. El doctor simplemente le quitó importancia y no me creyó.

Resumiendo: He estado viviendo durante casi un año con un tendón de Aquiles desgarrado. Caminando diariamente a clase y todo. Fuente.

13.

Una tarde interesante. Estaba conduciendo para ir de compras, y al pasar por cierto sitio notamos un olor a gas excepcionalmente intenso. Media hora después, cuando volvíamos a casa, nos cruzamos con un camión de mantenimiento buscando el escape de gas.

Cuando llegamos a casa, unos 15 minutos después, recibo una llamada de un voluntario del departamento de bomberos. El camión de mantenimiento está ardiendo, el conductor había aparcado justo encima del escape de gas.

Puedo escuchar al tipo llamando a su superior: “Jefe, tengo buenas y malas noticias. Las buenas, que hemos encontrado el escape de gas. Las malas, que necesito un camión nuevo”. Fuente.

14.

Hace una semana, mi supervisor me dijo que financieramente habíamos tenido el mejor año desde 2009. Unas 4 horas después, me dijo que su jefe le obligaba a despedirme, sin explicaciones. Fuente.

15.

Cuando tenía cinco años, mis padres me dijeron que en un día concreto iba a tener un cachorro. Era el día en el que ya era suficientemente mayor para dejar de depender de su madre, creo que eran siete semanas desde el día en el que nació.

Una semana antes de ese día, mis padres me despertaron muy temprano y me dijeron lo de las buenas y malas noticias. Mi corazón se detuvo cuando escuché que la semana siguiente no tendría el cachorro. Afortunadamente, se apresuraron en explicar que lo tendría ese mismo día, ya que había empezado a comer sólidos antes de lo previsto. Fuente.

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16.

Buena noticia: Has ganado la lotería.

Mala noticia: Has perdido el billete de lotería en un accidente de coche. Fuente.

17.

Me lo contó una amiga. Su compañera de piso llegó a casa después de una cita, y todas le preguntaron qué tal fue.

“Tengo buenas noticias y malas noticias”.
“¿Cuáles son las buenas noticias?”
“He conocido al hombre con el que voy a casarme”.
“¡Wow! ¿Y cuáles son las malas noticias?”
“ES UN IDIOTA”. Fuente.

18.

De pronto, el piloto del avión en el que íbamos empezó a hablar por el intercomunicador: “Tengo buenas y malas noticias. Las buenas noticias son que nos estamos aproximando a Boston”. Hizo una pausa larguísima. “Las malas, que no podremos aterrizar hasta dentro de otra hora, así que estaremos dando vueltas por encima de la ciudad”.

La pausa fue de solamente unos segundos, pero fueron unos segundos larguísimos. Fuente.

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Y tú, ¿alguna vez has tenido alguna anécdota digna de aparecer en esta recopilación?