18 personas relataron sus experiencias alojando a las personas más “especiales”

¿Existe el compañero de piso perfecto?

Vivir con alguien puede ser complicado, y si ya es un reto importante cuando se trata de tu familia o tu pareja, con un compañero de piso se incrementan las posibilidades de que la convivencia no vaya tan bien como esperamos. Desde el principio, hay que aclarar algo importante: no existe algo así como el compañero de piso perfecto. Además, la definición de “perfección” dependerá mucho de la persona.

Pexels

Mientras que algunos vivir con alguien más responsable, mientras que otro querrá una persona que también pueda hacer las veces de compañero de juerga. Otros son maniáticos del orden que no soportan a alguien más caótico. Como decíamos, todo es relativo, y la clave probablemente esté en la capacidad que tenga cada uno a la hora de adaptarse a los demás.

Una cosa está clara: de la experiencia de vivir con otros sacaremos muchas lecciones importantes. Sobre todo, descubrir si tenemos la capacidad de aprender a convivir y respetar a personas que pueden ser muy diferentes a nosotros. Algo así le ocurrió a los protagonistas de nuestras historias de hoy.

Todos ellos tienen dos cosas en común: la primera, que se encontraron, de repente y sin esperarlo, teniendo que vivir con otras personas bajo su propio techo. La segunda, que todo lo que podía salir mal, salió mal. Atento porque sus experiencias te darán la medida de hasta qué punto un compañero de piso puede ser un desastre. Quizás después de leer estas anécdotas completamente reales, te des cuenta de que más vale malo conocido que bueno por conocer…

1.

Cuando era niño, mi tía nos hizo una visita que se supone que duraría una semana o dos, y al final tardó un año en marcharse. Volvió a decorar mi habitación e incluso la llenó de fotos de sí misma.

Ahora la broma recurrente en mi familia es dejar fotos de uno mismo aleatoriamente cuando visitamos a los demás. Fuente.

2.

Un invitado puso los altavoces de mi padre al máximo volumen y acabaron estropeándose. Eran de los 70, y casi imposibles de reemplazar o reparar. Después, atascó el cuarto de baño y utilizó unos edredones que habían pertenecido a mi abuela para intentar secar el agua. Después, intentó que dejara de salir agua zarandeando el tanque, rompiendo la taza y arrancándola de su base.

En un momento de pánico, intentó irse corriendo de la casa, pero se resbaló con el agua del suelo y se chocó contra una pared, dejando impreso su cuerpo.

Y así es que a un amigo de mi hermano le prohibimos que entrara en nuestra casa. Fuente.

Pexels

3.

Mi tío y su mujer se quedaron una temporada con nosotros. Les dieron mi habitación así que yo dormí en el sofá unos meses, algo que cuando eres un niño no te importa demasiado. Lo que sí me importó es que cuando se marcharon, descubrimos que habían destrozado mi habitación. Todo apestaba, el suelo estaba lleno de cáscaras de cacahuete, quemaduras en los colchones…

No entendíamos por qué la habitación olía tan mal, hasta que levantamos la cama y encontramos caca de gato momificada. O tenían una higiene tan mala que no notaban el olor, o lo notaban pero simplemente les daba igual. Fuente.

4.

Un compañero de piso tenía visita, pidieron una pizza, y después decidieron que no la querían y se negaron a abrir la puerta para no tener que pagar… a las 4 de la madrugada. El repartidor de pizza podía escucharles a través de la puerta, así que siguió llamando más y más fuerte. Terminé teniendo que abrirle la puerta, y le expliqué lo que estaba pasando para que no pusiera nuestra casa en una lista negra. Les obligué a pagarle.

Cuando se marchaban al día siguiente, me di cuenta de que se intentaban llevar mis controladores de la PS4 escondidos en una mochila. Normalmente soy muy introvertido, pero estaba de tan mal humor por haber dormido mal que les eché una bronca. Fuente.

5.

Una chica estaba visitando a mi cuñada y decidió que era buena idea gastarle una broma telefónica a la policía. Recibí una llamada muy cabreada de la comisaría local, diciéndome que o parábamos o enviaban a un coche patrulla. Me disculpé con el agente y le di las gracias por habernos avisado. La autora de la broma no volvió a nuestra casa, tenía 17 años y era suficientemente mayor como para saber lo que hacía. Fuente.

Pexels

6.

A una amiga de mi exmujer se le estropeó el coche, y nuestro apartamento estaba cerca del autobús que la llevaba al trabajo. Se suponía que se quedaría una semana mientras le arreglaban el coche.

Después de 2 meses y muchas indirectas, hicimos su equipaje y se lo dejamos en la puerta. Fuente.

7.

En vez de preguntar dónde teníamos el papel higiénico, dejaron con su hijo se limpiara con toallas. Fuente.

8.

Un antiguo compañero de piso me dijo que tenía un amigo que había pasado una mala temporada y necesitaba un sitio en el que quedarse una temporada. Sin problemas, le dije.

Pero sí hubo problemas. Hacía beatbox de manera profesional, pero sobre todo era un fumador profesional. Este tipo se pasaba el día fumando, así que durante unos 4 meses, en cuanto me despertaba, todo era nubes de humo y “BRRRRMMMCHKCHK-FRKAFRKACHCKABRRRRMMM”.

No es que hubiera pasado una mala temporada, él ERA la mala temporada. Fuente.

Pexels

9.

Mi familia y yo nos fuimos de viaje y le dijimos a un amigo de la familia que podía quedarse en nuestra casa mientras no estábamos, a cambio de cuidar las cosas y pagar su propia comida. Hacia la mitad de las vacaciones recibimos una llamada de la policía. Por lo visto, había hecho una fiesta enorme y la casa había quedado destrozada, después cogió uno de nuestros coches y condujo con él a través del frontal de la casa, dejando el coche inservible y colapsando la mayor parte del muro.

Esto fue la semana pasada. Tuvimos que volver antes de nuestro viaje para encargarnos de esto. Estamos planteándonos si presentar cargos. Fuente.

10.

Un compañero de piso le dejó la puerta abierta a propósito a un perro muy viejo y muy sordo que acababa de adoptar, el perro salió corriendo. Se quedó allí riéndose mientras yo me calzaba y cogía mis llaves, después de gritarle me dijo que era lo mejor porque así podría enfocarme en otras cosas. Terminé alcanzando al perro, que estaba aterrorizado y cansado, y le traje de vuelta a casa. Le dije a mi compañero de piso que hiciera las maletas y se largara. Fuente.

11.

La novia de mi hermano se dio una ducha de dos horas con la cortina de la ducha por fuera, inundó todo el baño. En un momento dado el agua empezó a caer por la instalación de la luz de nuestra cocina. Fuente.

12.

Una pareja vino a pasar un fin de semana en mi pequeño apartamento… me sorprendieron trayendo 3 perros y un amigo adicional. Uno de los perros hizo sus necesidades en mi suelo durante la noche, y nadie se levantó a limpiar. Otro de los perros tenía una pequeña jaula, pero consiguió hacerse con la alfombra junto a la jaula, meterla dentro, y destrozarla. Además, mordisquearon varios de mis muebles. Cuando se marcharon, todo lo que mordisquearon se quedó donde estaba. Fuente.

Pexels

13.

Uno de mis mejores amigos del instituto me llamó y me pidió que le recogiera de un pueblo que estaba a tres horas de distancia. La idea era que se quedaría con nosotros un par de semanas mientras encontraba trabajo y un sitio para vivir. Seis meses después terminé alquilándole una habitación durante un mes, le dejé allí todas sus pertenencias, y le deseé suerte.

Su padre me había advertido que me “dejaría seco” y no bromeaba. Todos esos meses supuestamente usaba mi coche para buscar trabajo, pero en vez de eso iba a un bar local. Vació todas las botellas que tenía en mi armario. Fuente.

14.

Le robó la Nintendo DS a mi hermana. Hasta ese momento había sido un gran amigo. Uno de cada dos días venía a cenar con mi familia, fue una traición realmente dolorosa. Fuente.

15.

Tenía una amiga realmente consentida que siempre esperaba que le dieran todo hecho cuando nos visitaba. No me gustaba que viniera, pero ella simplemente anunciaba su llegada y yo tenía que adaptarme.

Una mañana me envió un mensaje para despertarme, diciendo: “¿Podrías por favor levantarte y hacerte el desayuno?”

Me gustaría decir que esta fue la gota que colmó el vaso, pero no terminé la relación hasta que se cabreó conmigo por no haberla nombrado dama de honor e intentó sabotear mi boda. Fuente.

Pexels

16.

Cuando era niño, vino a mi casa un amigo que vivía en mi misma calle. Estábamos jugando en mi habitación, cuando vio mi baraja de Digimon y empezó a mirar todas las cartas. Después salimos a jugar fuera. Al dar una patada a una pelota, se cayeron de su bolsillo un montón de cartas de Digimon. Fui a mirarlas, y por supuesto que eran las mías. Le miré, y su cara estaba roja, obviamente avergonzado. Con tranquilidad, cogí todas las cartas sin decir una palabra, y las metí en casa. Volví a salir a jugar, como si no hubiera pasado nada. Pensando en ello muchos años después, ¡quién roba cartas de Digimon! ¡Ni siquiera eran populares! Fuente.

17.

No fue mi experiencia, sino la de mi madre. Uno de los primos más jóvenes de mi padre vino a vivir con mis padres en su casa de recién casados hasta que encontrara otro sitio. Mi padre es muy fácil de convencer y mi madre es muy introvertida, así que terminó convenciendo a mis padres para que se fueran de su propio dormitorio a otra habitación, porque la necesitaba para estudiar. Sus amigos venían todos los fines de semana a la casa.

Cuando nació mi hermano mayor, no se marchó. Y cuando murió el hermano más joven de mi padre, encontró una razón para quedarse más tiempo, porque mi padre se sentía muy solo.

Después de cuatro años, nació yo, y fui un bebé muy llorón. Según mi hermano, en cuando el primo de mi padre estaba cerca, me ponía a llorar. Si escuchaba su voz, me ponía a llorar. Finalmente se marchó de la casa, y nunca volvió a nuestras vidas. ¡Supongo que fui una bendición! Fuente.

18.

Mientras estaba de luna de miel con mi marido dejamos que su padre se quedara en nuestra casa, pero nos dijo que se marcharía cuando volviéramos. Cuando estábamos volviendo le avisamos y esperábamos que se marchara. Al llegar a casa, él no estaba pero no había sacado sus cosas de la casa. Lo peor de todo: había dejado la casa como una panda de adolescentes, todo lleno de cajas de pizza y basura. Volvió y se quedó algún tiempo más, cuando me preguntó si estaba enfadado conmigo le dije que por supuesto, ¿qué esperaba? Fuente.

Pexels

Y tú, ¿alguna vez has tenido un huésped así de terrible? Cuéntanoslo en los comentarios.