Un pueblo malagueño cambia las luces de Navidad por jamones de pata negra

Luces de Navidad, ¿a favor o en contra?

Mientras España entraba plenamente en la segunda ola de la pandemia del coronavirus, a medida que se acercaban las fechas navideñas, hubo un controvertido debate: este año, ¿había que poner luces de Navidad? ¿Sí o no?

En Madrid, por ejemplo, el Ayuntamiento no solo estaba a favor, sino que quiso batir récords. Una bandera de España kilométrica iluminaría la ciudad en Navidad, confeccionada con miles de bombillas, y decorando el eje Prado-Recoletos desde Neptuno a Colón. No faltaron las críticas al Gobierno municipal por destinar nada más y nada menos que 3,17 millones de euros para iluminar la ciudad durante esta Navidad tan incierta.

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Una cosa está clara: esas luces de Navidad que adornan las calles de las zonas comerciales de las ciudades, así como los mercados navideños, son parte de la tradición en la mayoría de las ciudades europeas. Y España no es ninguna excepción, por lo que no extrañó a nadie que el debate estuviera tan abierto y, en ocasiones, muy polarizado.

Entre los puntos a favor, lógicamente está la supervivencia de los profesionales que se dedican a la fabricación e instalación de las luces de Navidad, que se quedarían sin ingresos. Además del poder de atracción al consumo en comercios, bares y restaurantes, que, sin el alumbrado navideño, también verían mermados los ingresos.

Sea como sea, el día del encendido de las luces miles de personas salieron a las calles del centro de Madrid. Se pudo observar en las numerosas imágenes que se compartieron a través de redes sociales como algunas de las principales vías del centro, como la Puerta de Sol, el Paseo del Prado, la calle Preciados o la Castellana, estaban completamente llenas, ante el estupor de los sanitarios.

Lo mismo ocurrió en la calle Larios de Málaga, donde se registraron importantes aglomeraciones de personas atraídas por el habitual espectáculo de iluminación navideño. Vigo, ciudad conocida por su gasto en iluminación, invirtió 1 millón de euros en luces navideñas… pero su alcalde, Abel Caballero, pidió a sus vecinos que no fueran a verlas. Una apuesta arriesgada, apelando a la seguridad ciudadana, ya que lo último que desea Caballero es iniciar una polémica alrededor de sus queridas luces.

La alcaldesa de Parauta deja a sus vecinos sin adornos navideños y les regala una cesta de embutidos.

Pero volvamos a Málaga, concretamente al pueblo de Parauta. Ni luces navideñas en las calles, ni árbol con bolas en la plaza del pueblo: los vecinos del pueblo malagueño se han quedado sin adornos de Navidad, pero, a cambio, han podido catar un buen jamón de pata negra cada uno.

Y es que Katia Ortega, la alcaldesa del pueblo, ha preferido apostar por la igualdad, y por el fomento del negocio local, en lugar de por una Navidad colorida. Los 250 vecinos del Parauta en Málaga se han llevado una gran alegría cuando la propia Ortega ha llamado a su puerta para entregarles personalmente una generosa cesta de navidad que incluye un jamón de pata negra, un chorizo, un salchichón y una botella de uno de los buenos vinos que hay en las bodegas de Ronda.

Un detalle que ha sorprendido gratamente incluso a la oposición, y que ha supuesto un gasto en el Ayuntamiento de unos 7.000 u 8.000€. Según ha explicado Katrin a la prensa, ha sido una manera de ayudar al comercio local de la zona y fomentar la igualdad entre sus vecinos, ya que muchos no se podían permitir disfrutar de un jamón de pata negra en su casa, ni en Navidad ni el resto del año.

“Es una forma de alegrar a los vecinos y que todos tengan derecho a disfrutar de este manjar”, dijo Ortega

Y tú, ¿qué prefieres? ¿Alumbrado navideño… o un buen jamón (entre otras cosas)?

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