“Solo depende de como seas tú”: un joven con padres gays desafía los prejuicios sobre su educación

Los jóvenes criados por parejas de lesbianas y gays rompen los mitos sobre las familias LGTB+.

Existen muchos prejuicios y “leyendas urbanas” sobre los niños criados por familias homoparentales, que en su mayoría se basan en prejuicios homófobos. Hace algún tiempo, elDiario.es quiso desmontar muchos de estos mitos, dando voz a personas que se han criado en este tipo de familias. Jovenes que muchas veces están un poco hartos de enfrentarse a comentarios sin sentido, como que “serían rechazados en el colegio”, “tendrían problemas psicológicos”, o “también serían homosexuales”.

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El rechazo que sufren los hijos de familiar homoparentales es uno de los argumentos más comunes, aunque tiene mucho de profecía que se cumple a sí misma. Además, la realidad es que los niños suelen entender perfectamente el hecho de que existen familias de todo tipo. “Los niños venían a mi casa a las fiestas de cumpleaños y lo entendían perfectamente: tienes dos madres, ya está”, contó Bruna, una de las chicas entrevistadas en el citado artículo.

Existe también un mito muy extendido de que los hijos de padres LGTB+ también serán LGTB+. Para enteder hasta qué punto es un argumento sin ninguna base, basta con pensar que la mayoría de las personas homosexuales han sido criadas por padres heterosexuales, y eso no ha afectado a su orientación sexual. Si acaso, te ayudará a tener una visión más tolerante de la diversidad, pero eso es todo. De los seis jóvenes que aparecen en el artículo, solo una de ellas no se identifica con la heteronormatividad.

Por último, hay que mencionar el argumento de que cuando se “elimina” una figura paterna o materna, dependiendo del tipo de relación que sea, se pueden generar carencias en el niño. Los entrevistados también coinciden en que no es así: “a un niño pequeño no le importa que su padre sea gay mientras tenga amor y cariño”, como comenta Alejandro, criado en una familia monoparental gay. La realidad es que existen muchos modelos de familia, y no en todos hay un padre y una madre: hay padres solteros, viudos, niños a los que crían los abuelos. Lo importante, sin duda, es que haya amor.

“Soy Gabriel, tengo dos padres y no veas lo que mola”.

Romper estos estereotipos homófobos es muy importante para normalizar a las familias LGTB. Recientemente, la experiencia de Gabriel ha vuelto a visibilizar los casos de personas criadas por familias homoparentales. Este joven es adoptado y forma parte de una familia homoparental.

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Lejos de sentirse incomodado por su situación, se siente orgulloso de sus padres, David y Jesús. Tanto, que no duda en gritarlo a los cuatro vientos. Freeda España compartió en su perfil de Instagram una entrevista con Gabriel, en la que el joven hizo un repaso a su vida y, de paso, aseguró sentirse afortunado de poder ayudar a la comunidad LGBT+.

“Soy Gabriel y tengo dos padres. Se llaman David y Jesús. Y, bueno, ¿cómo llegaron a mi vida? Sería más cómo llegué yo a su vida, porque después de un proceso de adopción hacia Rusia consiguieron adoptarme y traerme a España con dos años”, relató el joven al comenzar el reportaje, en el que, además, demostró tener una gran destreza con el monopatín.

“Me han educado para saber comportarme y respetar a la gente”.

“Me han educado para saber comportarme y respetar a la gente. Me han enseñado también a no tener cadenas. Siempre hemos tenido esa confianza para hablar de lo que sea y para preguntarles lo que sea, aunque tenga un poco de vergüenza a veces”, confesó Gabriel. Además, comentó que no existen diferencias entre una llamada “familia tradicional” de otra que no lo es, como él mismo comprobó cuando estuvo viviendo con una durante un año que pasó fuera de España.

“Por el hecho de ser gay no vas a educar ni mejor ni peor a tu hijo, depende de cómo seas tú, no de tu sexualidad”, afirmó el joven.

 

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Sin embargo, es consciente de que aún queda mucho por hacer, como le ha demostrado la experiencia. “Ante el típico comentario de “tienes dos padres maricones, eres gay”, simplemente me río y, al reírme yo y al normalizarlo tanto, la otra persona se queda a lo mejor avergonzada”, opinó. Gabriel se define como activista, al igual que sus padres (crearon la asociación de familias LGTB+ Galehi), y aconseja a las nuevas generaciones LGTB+. “Tú no sabes lo que mola llegar a decirle a alguien: “pues sí, tengo dos padres”, encima que te pregunten y de verdad sientan admiración o que de verdad les interesa, pues mola mucho”, ríe.

Está claro que, gracias a su familia, Gabriel se ha sentido libre para poder decidir sobre su sexualidad y sus gustos. “Siempre tienes las dudas personales de ¿me gustará, no me gustará?, lo pruebas y te das cuenta. Si hubiese seguido más por ese camino, es decir, con chicos, me hubiese dado igual, o sea, el estereotipo, dices pues sí, ya está, cumplo un estereotipo pero de pura casualidad, vamos”, afirmó.

Por encima de todo, Gabriel se siente orgulloso de sus padres. “Si ellos no me hubieran adoptado sí que hubiese tenido una vida totalmente distinta, y por eso voy a estar siempre agradecido. Porque de tener una vida A he tenido la vida B, que es la mejor, el mejor destino que he podido tener. Me gusta mucho la forma en la que me han educado, cómo me hablan… Que se sientan orgullosos de lo que han hecho, de su creación”, opinó.

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